El día 30 de diciembre de 2010 fui a ver esta película. Siendo esta la secuela de un clásico llamado TRON, una película de 1982, una película de Disney que si bien no tuvo éxito, está consagrada como película de culto.

Pero hablemos de la secuela, Sam es el hijo del famoso programador de videojuegos y dueño de una gran corporación dedicada al negocio de la informática. El mejor amigo de su padre ha estado velando por el joven, deseando que en algún momento tome la batuta de la empresa y deje de gastarles sus respectivas bromas anuales.

El padre del protagonista esta ausente desde hace un buen tiempo, y al  parecer le ha enviado una señal ha su amigo y a su hijo que proviene de su viejo negocio de videojuegos, y es allí donde el joven Sam  entra a un nuevo mundo, a un mundo en donde ha estado su padre los últimos veinte años, un mundo que diseñó su padre y que ha dado un cambio enorme y que hay una amenaza latente que debe ser detenida.

Tengo que admitir que no vi la precuela, y si la vi no la recuerdo, pero esta nueva historia ambienta en ese mismo mundo me pareció maravillosa, tanto sus efectos especiales, los efectos de sonido, pero lo mejor para mi es lo cercano a un futuro posible que presenta la obra en cuestión.  Un futuro que muchos no han querido ver, uno un tanto oscuro, lejos de ser la utopía que se no ha implantado como sueño colectivo y en donde, si bien ya es evidente, la máquina y el hombre están muy unidos.

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