Un monólogo cómico escrito por mi


Este es un monólogo tipo stand up comedy que hice para un personaje a quien le estoy escribiendo su historia. Espero sea de su agrado.

Todos tenemos algo que contar. Para los que me conocen recientemente, fui actor infantil. Aparecía en la serie del momento para esos días “La Familia P”, pero no como el protagonista, hacia del hijo del vecino y matón del pequeño J. Me dieron el papel cuando inocentemente dije que mi padre fue boxeador.

Luego crecí y ni me querían de extra en “Viaje al Cosmos” aunque les hubiese ahorrado dinero, no debían maquillarme ya que parecía un humanoide con tanto acné y con una voz que cambiaba cuando “se me iban los gallos”.

Luego probé suerte con los programas de entrevistas y sorteos de loterías pero a pesar de la buena paga, no hay nada mas falso que demostrar interés en los ganadores de esos sorteos y en las madres preocupadas por sus hijas a punto de dar a luz a híbridos entre humanos y extraterrestres. Menos mal que ese tema no estaba de moda durante mi adolescencia, dirían que uno de mis padres es marciano, o le fue infiel al otro con un marciano.

Luego me fui del negocio de la televisión, ahora me arrepiento ya que con tanto treintañero haciendo de muchacho colegial hubiese tenido algún papel, como el director de la escuela o el fontanero que salió nada más en el piloto. Y me pregunto ¿Nadie le nota la cara de bebedor al protagonista de la serie escolar nueva? ¡Si puede ser el hermano mayor de la protagonista en una próxima obra!

Me cambie de ramo, pero estuve dando saltos en los empleos serios.

Comencé como taxista, pero renuncie cuando me dijeron que nada de carreras ¿Entonces como se gana el sueldo en esta empresa? Le pregunté al jefe, no por algo a los taxisistas le dicen la plaga blanca.

Luego fui capataz en una obra de construcción, mis tareas eran llegar temprano, dirigir los piropos de los obreros y ver el cemento que se secara. Lo más difícil fue convencer a los obreros de que no fuesen tan soeces con las mujeres; te multa el sindicato si no les dejas decir groserías y que Dios te libre si la paga llega tarde.

Un día un amigo me pidió que el diera la suplencia en su trabajo. Tarde me dijo que era profesor de educación física en un colegio de monjas. Y el problema no era el alumnado, eran las monjas. De verdad que aparte de feas, nunca han visto un hombre con pantalones cortos.

Luego me tocó otro trabajo, pensé que nada podía ser peor que las monjas. Me equivoqué, traten de ser cobrador de un condominio de solteronas y para colmo nada agradables a la vista, era como ver a mi suegra en los treinta pisos del edificio. Con el cobrador anterior no se atrasaban tanto con el pago, era tuerto el señor, con dientes de conejo y hablaba como un payaso ebrio, nadie lo quería en ese edificio, pero era el mejor cobrador de la zona. Cuando entré en su zona me tocó ver que hay gente mayor que debe ir de inmediato a casa de un psicólogo ¿A quien se le ocurre seducir al cobrador del condominio? y de paso no una sino varias viejas que asustarían a drácula.

Ahora tengo dos empleos nuevos. Uno es hablar de los empleos anteriores con extraños, para que valoren el suyo y el otro como gerente de una corporación maligna, un restaurante de comida rápida. Menos mal que ya me llamaron los del programa “¿Qué le pasó a esa estrella del pasado?” para cancelar la entrevista que querían hacerme. Argumentaron que no se le hace publicidad a otro empresa maligna.

Muchas gracias por su atención.

 

 

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