Primero hay que hacer dos aclaraciones; la línea Max lanzada en el 2001, como un sub-sello de la Casa de las Ideas, enfocado a un público adulto, para unos la respuesta de MARVEL a la línea Vértigo de su competencia, DC COMICS. Esta es una serie que abarca varios tomos, cada uno con su nombre, y en sus primeros seis números nos cuenta, de nuevo, el origen de Frank Castle y como este militar se dedica a hacer lo que considera correcto en contra de las alimañas de la sociedad. Su debut se dio en el número 129 del amigable vecino SPIDERMAN, creado por nada más y nada menos que por Jerry CONWAY Y John Romita Padre.

El guionista irlandés Garth Ennis acompañados con los dibujos de Lewis Larosa, quienes se encargaron de esta serie llena de improperios, mutilaciones, disparos, alejada del humor negro que siempre le imprime el irlandés a sus historias., pero con una cierta carga dramática más acorde al sello responsable  de imprimir esta historia, recopiladas por PANINI en España, edición que tengo, en un cómodo tomo.

Aquí vemos a un Frank bastante mayor, aunque al menos a mi su rostro me recuerda un poco a Clint Eastwood y sus arrugas, que sin piedad, usando su entrenamiento militar sigue con su guerra personal  en contra de las mafias, hasta que un día un grupo elite de agentes de la Seguridad Nacional, guiados por un ex amigo de Frank “Micro”, deciden convencer al anti-héroe hacia otro rumbo, “combatir a las verdaderas amenazas” pero la mafia italiana tiene otro parecer, quieren verlo muerto y harán lo que sea para lograr esa meta. Pero nuevamente Frank los evade a todos, para proseguir con su cruzada personal.

El sello Max le dio frescura al concepto de PUNISHER, al menos eso creo, y se nota en estos primeros seis episodios de la serie. Y, debo admitir que es la primera obra que leo del guionista irlandés, y hay que comentar que en todas, si no en la mayoría de las mismas, el ritmo de la narración y de la acción están bien conseguidos, recordando al cineasta Tarantino en ocasiones, donde las balas, la sangre y las groserías están a la orden, pero esto no ensucia al comic haciéndolo ver vulgar, sino que le da un cierto matiz de credibilidad.

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