Con la frase que inició el bombardeo a Pearl Harbor, se le da título a este drama bélico producido entre japoneses y estadounidenses, narrando los dos puntos de vista de la historia. Una película de 1970 realmente formidable, más allá de tener unos efectos especiales soberbios (al menos para la época y mucho mejores que cualquier película actual que apele por estos) y sabe como mantener al espectador en suspenso, hasta el gran final.

Para mí lo mas destacado, es como se mezclaron los estilos tan característicos de cada país en este film  y mostraban a ambos bandos con sumo respeto; mientras los japoneses con su lucha interna por despertar a un gigante, los estadounidenses un poco desconectados en el lapso de tiempo que duró su neutralidad en el conflicto bélico que cambió la tierra.

Antes de ponerse a criticar las razones por las cuales el ejército estadounidense atacó con dos bombas atómicas al país del sol naciente, revisen los hechos que llevaron a tal acción, con esta película tendrán un buen acercamiento a todo los pormenores que llevaron a romper la neutralidad para pasar a intervenir a Estados Unidos.

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