De seguro estas líneas, espero, no estarán tan atrasadas y si bien pareciera que se habla de política, lo mejor es hacerlo desde la perspectiva de como ha afectado el reciente escándalo político en la tierra de Bolívar en la caja boba.

El programa, así como con su conductor, del famoso programa “La Hojilla” quizás la única cosa que aseguraba audiencia en el canal “de todos los venezolanos” salió del aire recientemente gracias a una conversación que, misteriosamente, llegó a las manos de la oposición. Unos lo catalogaban de “cloaca”, otros como “periodismo honesto” pero lo cierto es era el marcado tono político que tenía y no me refiero a algo bueno; todo lo contrario era el programa que más irrespetaba la ley de responsabilidad social en radio y televisión y que el difunto presidente usaba para “marcar pauta” en su partido político.

De seguro hay más programas en la historia de la caja boba venezolana, donde se mezclaban de la peor manera la política, el periodismo barato y el sensacionalismo tercermundista y que no dejaba indiferente a los sectores políticos de la nación. Es evidente que al ciudadano que comulga con la oposición el programa era de los más nefasto, pero dividía (quizás de forma profética) a los seguidores del gobierno; o lo detestaban o lo aplaudían.

Si bien han alegado, no solo el presentador, sino muchos  funcionarios mencionados en la grabación mencionada que es un mero montaje, a unos parece que les ha traicionado la lengua alegando que era una opinión del presentador, dejando en entredicho muchas cosas. Es quizás la razón por las cuales unos comparan este suceso, que ha dado mucho que hablar y escribir, con el escándalo de Watergate.

Pero para mí, es un equivalente en la política a todas esas polémicas que han ocurrido con los videos “subidos de tonos” que unos famosos se graban haciendo. Digo, todas las palabras vertidas por el conductor y sus allegados ideológicos parecen las mismas que diría un famoso a quien se le ha filtrado un video de esa índole.

Teorías de seguro tendremos por lotes y unos dirán que es un montaje, pero lo cierto es que el mensaje llegó, reafirmó lo que ya se sabía relacionado con el partido de gobierno desde la muerte de su fundador y todas las cosas turbias, muy capitalistas por cierto, relacionadas con sus más reconocidos integrantes. Quizás en ese punto tenga cierta coincidencia por el escándalo que obligó a Nixon a renunciar a la presidencia.

El programa que “ayudaba” a dividir no solo a propios, sino también a vecinos se fue del aire, según el propio presentador dejará el programa por razones de salud y se verá con los galenos de Cuba, atrás quedaron los otros “montajes”, retransmisiones de otros programas de opinión (extrañamente de la cera del frente), escenografía de cartón piedra y ese IPAD al lado de mercancía con la cara del difunto comandante y del Che.

Si bien no es la primera vez que Mario Silva, presentador del programa La Hojilla, está en el ojo público por una polémica muy cercana (recordemos el supuesto video que el sacaron) ahora se encuentra en el centro de una polémica digna de llevar su nombre y que no dejará de dar de que hablar.

See Your Space Cowboy

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