Amanda buscaba fama como actriz en Ciudad Alianza, la nueva meca del cine, pero le era difícil de conseguir así que se convirtió en supervisora de la limpieza en el único sitio que le ofreció un empleo medianamente bien pagado y una habitación con techo.

— ¿Cuándo vamos a limpiar el salón de fiestas? Recuerda que es para mañana la celebración del estreno de la película “Un Tango en Marte”—le preguntó Tom Falco, el único mecánico de robots del hotel.

—Después de ver el trabajo de la unidad Susy 14—le respondió— ¿Te dije que hice una audición para esa película?

—Nos lo has dicho como diez veces—comentó Michelle Cloud, segunda recepcionista y responsable del bar del hotel—, creo que no se te dio.

—Por supuesto, me dijeron que me hacía falta un agente—replicó Amanda mientras veía como Michelle se sentaba en la mesa que compartía con Tom, sin pedir permiso o decir “buen provecho ¿Me puedo sentar aquí?”

Había algo más que una buena relación laboral entre Tom y Amanda, cosa que incomodaba a Michelle. Y Tom sabía que en cualquier momento durante algún almuerzo Amanda explotaría.

— ¿Dónde dejaste a Susy 14?—preguntó Tom a Amanda, rompiendo ese silencio incómodo.

—En el piso siete—le respondió Amanda—, debe estar cerca de la habitación del nuevo huésped.

— ¿El huésped de la 7B? la empresa donde trabaja es muy cuidadosa con sus trabajadores. Aunque primera que veo a un vendedor de alfombras tan bien vestido—comentó Tom nervioso.

—Y tan callado—apuntó Amanda, esta vez en voz alta.

—No todos los vendedores son unos charlatanes—comentó Michelle con un tono burlón—, no son como aquel que intentó darte una oportunidad como actriz.

—En un comercial— alegó Amanda desafiante—, primero muerta a rebajarme al nivel de hacer comerciales.

Tom estaba hecho un manojo de nervios, en cualquier momento una pelea explotaría al frente de él, solo por el hecho de que dos compañeras de trabajo querían su atención.

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