A veces me pregunto lo siguiente ¿Pertenecer a una tribu urbana le concede algo a los integrantes? Es decir, algo como si fueses un “metalero auténtico” se te otorga la potestad de ser el único que puede vestir de colores oscuros o si eres otaku pierdes el uso de las neuronas y te dejas llevar por las hormonas. Y antes de que comiencen los ataques debo comentar algo, algo que sé considerara como “una vil mentira”; siempre apelaran por el argumento de estar al margen  de la sociedad y si alguien la contraria lo consideran un “irrespetuoso clasista” y que lo mejor que le pueden hacer, es hacerle lo mismo que creen que la sociedad les ha hecho, colocarlos al margen.

Pero a veces el pasto no es verde al otro lado de la cerca, los doble discurso “burlistas” en ocasiones son tan dignos de un documental como las personas de las que quieren burlarse. La gente es como es, en ocasiones la burla lo que hace es motivarla a seguir en ese camino que está recorriendo, es decir van a ver la burla como un “premio”.

A lo mejor unos dirán que no soy quien para dar una crítica  y a lo mejor tendrán razón, pero creo que esta cultura de la burla destructiva debería ya estar metida en n féretro. Lejos de ayudar en algo lo que hace es mantener la idea de “estar al margen” a los integrantes de las tribus urbanas y si bien esto de la aceptación social en estos días lo considero algo un poco sobrevalorado, creo que ambas partes si siguen así, las etiquetas de lado y lado van a ser las ganadoras del asunto y de esa forma se abrirán paso a nuevos estereotipos y estigmas. Y ¿Saben lo difícil que puede llegar a ser quitarse un estigma social? Es una de las cosas que tendrá que hacer toda la nación cuando, finalmente, toda esta parafernalia comunista se acabe; y ¿Sabes lo más interesante de eso?  Que todos sin excepción vamos a tener que trabajar para quitarnos ese estigma, el de una sociedad floja que le gusta lo fácil.

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