Finalmente el día de la fiesta había llegado y todas las celebridades y famosos estaban en el rústico pero cómodo “Salón Cometa” del Hotel Bahía Sur donde se daban cita; en una mesa estaba Henry Eisner el actor principal de la película, a la derecha estaba el piloto y aventurero espacial José Frontera junto a su esposa, a la izquierda se encontraba Curtis Taylor dueño del Zoológico Estelar, solo por mencionar a algunas luminarias.

La dueña del hotel Rose Kennedy Archer también invitó a sus huéspedes para la fiesta, los niños querían una foto y un autógrafo con su ídolo José Frontera, los hombres y jóvenes también anhelaban una foto con Ingrid Tesla la hermosa actriz de la película, Amanda quería lucir un bonito vestido, firmar autógrafos de vez en cuando, en vez de estar detrás de los robots mesoneros.

Pero aquella noche pasó algo, algo que le quitó la calma.

La cúpula de cristal en el techo se rompió dejando caer sobre la mesa de la comida a un hombre quien llevaba un maletín atado a su muñeca con unas esposas.

Tal caída conmocionó a todos los presentes, afortunadamente el hombre seguía con vida, aturdido pero con vida.

— ¿Se encuentra bien?— le preguntó la dueña del hotel mientras lo ayudaba a ponerse de pie.

Aquella situación era el deleite para los fotógrafos de la farándula y programas de chismes.

—Si, gracias señora ¿Puede decirme donde estoy?

—En Ciudad Alianza—le respondió José Frontera mientras le entregaba un pañuelo.

A pesar de que le temblaron las piernas, el joven se colocó de pie aunque tuvo que apoyarse en el aventurero espacial para evitar caerse de nuevo.

— ¿Puedes decirnos como te llamas?—le preguntó la dueña del hotel.

—No lo sé.

Aquella respuesta sacudió a los asistentes. Dejaba mucho a la imaginación así como a la especulación. Después de ese suceso, las ventas del periódico subieron, algo que nadie esperó.

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