Tony Duke había pautado verse con un informante y viejo amigo, Ben Morris, en la cafetería de la calle 54 a eso de las nueve de la mañana, hora en la que el local estaba abarrotado y si no estabas desde temprano haciendo la fila, entrar se complicaría.

En una mesa alejada y con dos sillas se encontraba  Tony y luego de una dura entrada Ben logró sentarse al frente de su amigo.

—Cuanto tiempo Tony ¿Cómo has estado?

—Muy bien Ben ¿Qué ha sido de tu vida?

—Todo bien, mi hijo dentro de poco irá a la universidad. Pero de seguro no me citaste para hablar de mi familia.

Un robot camarero les entregó el menú a Tony y a Ben, pedirían en unos minutos después de seguir hablando.

Ben “la rata” logró salir de a cárcel cuando se convirtió en informante de la Policía Planetaria, aunque sin saberlo debía trabajar también para “La Agencia” si quería que su familia siguiese segura en aquella ciudad de cualquier loco si buscaba ajustar cuentas con él.

— ¿De seguro quieres saber sobre los tres matones y el maletín? Tengo muchas cosas que decirte sobre ese tema.

—Y ¿Qué estas esperando?

Ben le dijo lo que sabía de primera mano. El misterioso maletín estaba en la comisaría de la zona,  intacto ya que no se logró abrir custodiado y esperando ser trasladado, unido la hecho que se encontraron partículas eléctricas  en los escombros y en los tejidos de los únicos testigos y sospechosos del caso, fueron los únicos que reconocidos por la cámara de seguridad antes de ser evaporada.

—Aunque el video muestra a una cuarta persona, aunque no se ve bien.

— ¿Sería el ángulo en la que estaba colocada?

—Más bien creo que el cuarto en discordia involuntariamente sabía donde colocarse.

El robot camarero les hizo llegar los respectivos platos mientras seguían conversando.

— ¿Podrías conseguirme una copia del video?

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