El director Guillermo del Toro nos trae una película que, al menos personalmente creo, abre una puerta al que muchos considerábamos imposible de ver, las películas con robots gigantes; ese género de la animación nipona que tanto ha marcado tanto a sus seguidores como a los que no.

¿De que trata esta película? Simple, los humanos tuvieron que dejar de lado sus diferencias ya que un mal mayor ha hecho acto de presencia, los terribles KAIJU, para defenderse de tal amenaza los humano construyeron enormes titanes de metal con la tecnología disponible, pero para mover semejantes ingenios se percataron que debían usar la fuerza de dos pilotos y que estos sincronicen sus ondas cerebrales y para complicar las cosas, se crea un lazo emocional entre ambos bastante interesante .

La parte que me pareció ya vista, pero no por ende mal desarrollada pero que pudo dar para más, es toda la historia relacionada con el protagonista, un piloto retirado quien es llamado de nuevo al deber y que es escoltado por una novata (en el caso de la película aquí reseñada) cuya historia personal se encuentra vinculada al general que, a pesar de la primera decisión del gobierno de desechar el proyecto, los científicos locos quienes a la final son los verdaderos héroes del asunto aunque en un principio no se soportan, entro los otros integrantes del elenco hacen de la película bastante entretenida y llena de homenajes no solo a la series de robots animadas japonesas sino también a shows como ULTRAMAN.

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