padres paranoicos que elevan el grito al cielo por lo que ven sus hijos en la caja boba, pero son los primeros en gastar miles en artículos de entretenimiento que hagan de niñeras de sus retoños así como son los primeros en ponerlos al frente de la caja boba mientras no están para luego hacer escándalo por lo que ven y repiten sus niños, afortunadamente no tienen el poder que tienen en otros países, al menos aquí; segundo el mismo autor del comic que reseñaré, Brian Wood, me lo recomendó personalmente así como me dio su autógrafo, realmente un gran detalle de su persona para mí y finalmente debo comentar que la gente de COMIC BOOK ORANGE, cuando subía sus videos al YOUTUBE, hizo un especial de las obras del autor que mencioné previamente, los cuales causaron una buena impresión en mi.


En un futuro cercano, rabiosamente cercano, los medios de comunicación en el gigante del norte han sido censurados a más no poder ¿Por quienes? Por esas personas muy “preocupadas” por lo que ven sus hijos y familiares en la caja boba, en la prensa y en la red de redes. Prácticamente la sociedad estadounidense prefiere noticias agradables a la libertad de expresión y es en este escenario que la activista Jenny 2.5 decide despertar a las masas, buscando revivir la libertad de pensamiento para combatir la opresión. Tras un intento fallido, el sabotaje a la programación de un canal, esta persona es primero encarcelada y luego exiliada para finalmente convertirse en una estratagema de los medios para aumentar las estadísticas de audiencia. Pero lo peor, al menos en un orden personal de ideas, estaba cerca de sucederle.
Esta obra es el primer trabajo profesional de Brian Wood para el medio del comic, el dibujo es impresionantemente atractivo, impactante así con un aire de que es un estilo personal; el guión es interesante, retratando lo que puede ocurrir, pero en momentos lo sentí como un discurso “hipster” en contra de la sociedad, tratando de hacer una apología del delito a dictaduras en países como Cuba o China por parte del personaje Jenny, pero no se molesta en comentar algo sobre el hecho de que la hayan convertido en una pieza de mercadotecnia cuando comenta que salieron a la venta camisas con su rostro.

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