Era cuestión de tiempo que le dedicase unas líneas al país donde nací, así que está de sobra algunas aclaraciones.
¿Qué te pasó, Venezuela? Para mi, la respuesta es obvia ya que tiene mi punto de vista. Pero quiero el tuyo, quiero saber tus razones por las cuales el populismo es tan marcado en todos los gobiernos que has tenido, quiero saber cuando la “cultura del macho criollo” superó a la del buen ciudadano, ese que el manual de Carreño quería hacer.
Eres la muchacha que solo tiene ojos para abusadores, la que le encanta las relaciones de abuso, haciendo un símil con uno de los productos más famosos que sigue presente, las telenovelas acartonadas. Por mucho que hable la nueva administración o la nueva relación de dependencia con el macho criollo de turno que tienes ahora, se queje de las secuelas dejadas por la anterior relación; es evidente que ha sabido usarlas en su beneficio y lo peor del asunto es que todos los desastres que ha hecho, han sido a tu salud. El propio brindis donde el homenajeado recibe lo peor de los invitados.
Siguiendo con la metáfora de arriba, con los que te ofrecen un futuro, una estabilidad y algo de sustancia los mandas lejos, supondré que como no te ofrecen lo inmediato y la emoción de un “mala conducta, tu preferencia es obvia. La Miss Venezuela con un idilio con un moto taxista y con un techo de zinc, es lo que te gusta, el Romeo y Julieta con sabor local.
Por mucho que intentes exaltar los valores que dices tener, todo lo mencionado arriba, así como problemas muy notorios, el chiste pierde gracia, ya que por cada burla a los pocos ciudadanos que tratan de comportarse bien, por cada botella de alcohol que meten en eventos públicos, por cada programa ridículo de la caja boba, por cada afiche del caudillo de turno que decora las ciudades y por cada cicatriz en la democracia nacional se hace evidente las costuras del traje.
Y ¿No querrás cambiar el ritmo? ¿Cuánto atraso y conflictos sociales son necesarios para enmendar las viejas heridas?
Puedes maquillar todo lo que quieras los problemas, decir que el cine nacional está mejorando, que el futbol criollo está levantando cabeza, pero eso, al menos para mi, son cosas muy secundarias ¿Para que nos han servido tantas reinas de belleza cuando los servicios públicos no funcionan? ¿De que me sirve la retórica revolucionaria cuando los problemas de la sociedad sigue allí y quien sabe desde cuando?
Unos criollos y otros extranjeros (no residentes) podrán defender a la administración actual, pero ellos pasaran y lo sabes muy bien, no por nada como te encanta una moda.
Yo soy de los que creen en cosas que perduren y por las que vale la pena creer, lástima que para ti, eso sea sinónimo de risa. Aunque, el que ríe de ultimo, ríe mejor.

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