Si yo fuese organizador de convenciones.


Si yo fuese organizador de convenciones en el extraño mercado de tales reuniones sociales en Venezuela, haría muchas cosas, cosas que describiré aquí.
Una de las primeras cosas que haría sería darle un fin definitivo a los “actos heroicos” de unos y me refiero a la “gesta” de ciertos personajes de meter alcohol en este tipo de eventos sociales en los cuales, la mayoría de los organizadores los trata de enfocar para “toda la familia”. Creo que son contados los que han notado esta situación que afecta no solo a los organizadores, sino a los asistentes, que no todos se comportan como estos “héroes” y que están dispuestos a seguir manchando el nombre de unja afición por unos aplausos. Lo haría con la esperanza de hacer entender que si los consumidores de estos servicios quieren calidad y respeto, deben comportarse a la altura.
Después de eso, evitaría tanto a los criticones de oficio que quieren hacer de mi trabajo el tema recurrente en su sitio web, sea para bien o para mal, aceptaría su crítica pero no quiero nada ni con la adulación desmedida ni convertirme en la diana habitual de sus improperios; lo referente a los pases de prensa y similares, tendría mucho cuidado con el asunto, ya que pareciera que cualquiera con una página con algo de reconocimiento en las redes sociales, se cree capaz de ir por ahí a tomar fotos. Los pases de prensa y de cortesía no los colocan por encima de los asistentes, a pesar de que las consideraciones que se les da a estas personas digan lo contrario, mucho menos son pañuelos en los ojos que los organizadores usan para evitar que estas personas vean ciertas cosas.
Posteriormente, invitaría a grupos que no necesariamente hagan vida dentro de la colmena otaku criolla; los diferentes clubes relacionados a los hobbys que complementan la afición o que unos, como yo, consideran que no se le ha dado la suficiente exposición y que, tristemente, para la colmena es visto como “porquería” al no venir del país del sol naciente. Me parece bien que no les agrede, sus razones tendrán, pero deben entender que cuando se les devuelve la moneda, no pongan el grito en el cielo y que una convención debe ofrecer algo más que lo que nos llega de forma ilegal desde Japón, o eso quiere creer unos.
A la final, quiero ofrecer algo que si bien sea atractivo, que haga diferente mi servicio a lo que habitualmente se ve por estos rumbos; buscaría la forma de sembrar una idea en los asistentes, de que si quieren algo de buen nivel, deben comportarse a la altura; que ya está bueno, al menos del otro lado de la taquilla, de auparle el comportamiento cuestionable a algunos de los asistentes y que se reaccione como inquisición cuando unos decidan opinar sobre nuestro trabajo. La critica va más allá de los halagos o que se quiera destruir la labor, es para que el oferente mejore algo que, en algún momento, puede convertirse en un aspecto negativo que haga perder el poder de convocatoria de la convención. Ya que hemos visto lo que ha causado tanto el halago desmedido como el comportamiento inquisidor en las altas esferas de los organizadores de convenciones criollas.

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