El lector podría entender las presentes palabras no son más que una secuela de un artículo que hice con respecto a la convención avalancha, está en su derecho de creerlo, incluso, yo lo creo inclusive. Pero creo firmemente que así como llegó, se marchó y muchos personajes del mundillo se han quedado sin palabras, incluso para momento que escribo esto.
Quizás me encuentre pecando por desinformado, peor recuerdo toda la polémica que hizo en el 2007 la “insuperable” y todos los comentarios que se hicieron tanto a favor como en contra; que se despida de la misma manera me parece que hasta en eso se destacó, si se le compara con las demás convenciones del país.
Pero en referente a la consistencia de cada entrega (a la que fui), la mejor comparación que puedo hacer es con una montaña rusa. Entregas como las de 2009 y la del 2011 con un alto nivel, mientras que la del 2010 en Macaracuay Plaza, es un punto bajo, aunque aún hay unos no quieran verlo.
Como ermitaño, pero no desconocedor del mundillo, reitero que a la colmena no le gusta los funerales, pero el cambio en el “estandarte de calidad” en las convenciones se tenía que dar, finalmente la vieja escuela ha caído y su última bandera, la de avalancha, ya ha sido descolgada. Y eso trae una pregunta ¿Qué va a pasar ahora?
Por un lado tenemos la triple C y sus planes para expandirse en Zulia, quizás buscando hacer lo que no hizo el alud, aunque considerando que no está sola en la capital hace bien, en otro tenemos el eterno Waterloo capitalino que pareciera resistirse al rigor mortis y quien sabe que planes tienen los responsables de las otras convenciones capitalinas y el resto de las convenciones pequeñas fuera de Caracas, que siguen presentes. Pero ¿Qué pasará con los inquisidores de avalancha? Son otros que no han aceptado el rigor mortis, aunque pareciera que lo están sintiendo ya que ese silencio que tiene dice mucho y dudo mucho que quieran prestar sus servicios a otro organizador de convenciones. Aunque no hay que afirmar nada aún.

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