No comparto tus intenciones, mucho menos tu mal comportamiento


Creo que el título lo dice todo. Ha llegado a mis ojos y oídos todo el asunto referido al extravío de un teléfono en un evento regional, comportamiento que tiene rato viéndose en la mal llamada afición nacional.
Se pueden hacer miles de campañas para limpiar el nombre de esa aglomeración que no ha querido entender el uso de la palabra otaku en este país.

Todos se ven afectados, así de simple, desde el que intenta limpiar el desastre con sus ínfulas hasta los que se llenan de orgullo cuando son expulsados por su conducta cuestionable; quizás unos regresarán a usar el epíteto de amarillista en mi persona, pero ¿creían que los males de la sociedad venezolana no iban a llegar a su mundo de fantasía? señores, la mal llamada afición ha hecho de las suyas y siempre apelando por cosas que no se ven bien, para luego venir con su cara bien lavada diciendo que no. Tal como lo han estado haciendo desde los políticos y otros ciudadanos que se creen superiores.

Esto no cambiará haciendo llamados de conciencia, ya que la misma gente que lo hace es la que en el pasado exaltaban las mismas conductas; pueden borrar sus comentarios en las redes sociales, pero no borrarán su historial.
Cuando la colmena entienda que es parte de la sociedad, por ende que entienda que comparte virtudes y pecados, es posible que veamos un cambio.

Mientras tanto, por mucho que aparezca  los objetos perdidos, hay otros que ya no lo harán. Y no lo digo por los objetos, lo digo por los hechos que están relacionados con los mismos, así que no se puede ocultar la realidad que se está viviendo.

Si me permiten agregar

La entrega más reciente de la convención Animefest tendrá algo adicional para ser recordada y pensar que es la décima de una carrera que promete. Si bien el hecho relacionado con el “hurto” no está a la “altura” de sucesos similares del pasado (algunos premeditados) pero esto es algo que se venía viendo desde hace mucho tiempo; así que no es que ahora entre cualquier loco a la afición, es la formación que tiene el individuo y lo que debe hacer para sentirse “integrado” a la colmena que exige, cual César, un tributo para entrar.

¿Lo mejor de todo esto? Es que finalmente se ve que no hay tanto filtro y tanta censura, que gracias a la honestidad de las personas y al poder de las redes sociales estas cosas ven la luz del día; ya que en días pasados buscarían la forma de silenciarlo ya que “ensucia el nombre de la afición”.

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