Los números de esta serie, donde se mantienen como guionista Paul Jenkins y como dibujante Humberto Ramos, mezcla dos historias bastante bien a pesar de lo incompatibles que son. Por un lado tenemos una aparición, como villano estelar, el doctor Otto Octavius.

En esta oportunidad no solo ha robado unas reliquias arqueológicas, sino que también ha apelado por el secuestro, de nada más y nada menos que un diplomático Palestino ¿Debo agregar algo más? Pues el secuestro ha coincidido con unas negociaciones entre Israel y Palestina en territorio estadounidense.

Honestamente, el guionista se arriesgó mucho con estas ideas tan dispares, ciertamente no es un asunto con el cual lidiaría el amigable vecino, pero como pudo se las arregló ya que, como cosa rara, la meta del villano era demostrar su superioridad y que su eterno rival, no es tan grande como lo pintan.

Pero eso no es todo, de la boca del villano (quien prácticamente aquí es el protagonista casi absoluto) nos enteramos un poco de su pasado y de su tormentosa relación con su padre. Aunque por otro lado vemos como Peter y Mary Jane están retomando su relación, se nos profundiza las relaciones entre Peter y sus nuevos compañeros de piso así como poco a poco el querido Flash va saliendo de su letargo.

Finalmente se comienza a ver el talento de Paul y como poco a poco se va acoplando al personaje que le asignaron, el dibujo de Humberto Ramos sigue sin convencerme, si bien aquí se mejoró un poco, mantengo mi postura sobre el mismo.

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