El efecto Boomerang de las demandas frikis


Hablar o escribir sobre esa polémica del becado del Waterloo friki, es hablar de tiempo pasado y posiblemente uno de los asuntos turbios de la mal llamada afición nacional del que más se ha escrito. Incluso al punto de relegar al margen el final que tuvo. Es decir, la demanda tuvo un efecto contrario al que esperaba la nueva administración del asunto.
Pero ¿Se puede agregar algo adicional a todo esto? Yo creo que sí.
Se volvió habitual leer sobre los deseos de unos que este sarao capitalino, convertido en un triste recuerdo de lo que una vez fue, en admitir la muerte. Las fotos de su última entrega hablan por sí mismas y la escasa asistencia que tuvo; algo que se estaba viendo desde un tiempo para acá.
Y dudo mucho que todo el asunto relacionado con el becado fue el responsable de la estocada fatal, sino más bien una larga lista de malas decisiones y errores desde aquel hecho que lo llevaron a esta situación en la que se ve metido. Lo que una vez fue un sarao que albergó la YCC ahora no es más que una rareza, una de esas cosas que el tiempo se olvidó en llevarse y lejos de ser agradable a la vista o algo que inspire algún sentimiento, da una mezcla de risa y pena.
En caso de que sea cierto su cambio de administración, creo que ha sido la peor bienvenida que he visto en ese extraño mundillo, aunque tampoco han hecho algo para que los reciban con los brazos abiertos. Dudo mucho que, en algún momento, puedan ofrecer una entrega de calidad. Y es aquí donde quiero extenderme un poco.
No dudo de las capacidades de esa gente, ya que si algo han demostrado a su favor son dos cosas que otros desorganizadores criollos no, honestidad e insistencia. No sé cuántos años tengan en este asunto, pero que al sol de hoy y en pleno 2015 sigan ahí, me parece algo a que aplaudir. Pero no todo aquí es bueno.
Estamos hablando de un sarao que ha hecho de todo, pero mal, que ha ocultado pesimamente sus desastres, que se ha enemistado con un enorme número de colegas de gremio, mercado y más recientemente las instancias legales hasta el punto de convertirse en un sinónimo de lo que no se quiere como convención o evento llegando al punto de tragarse muchas de sus palabras (la notoria repulsión de la persona mayormente asociada a esta) hacia el comic estadounidense en un intento desesperado de tener asistencia.
Sumando el hecho que teniendo el ya mencionado Yamato Cosplay Cup y algunos que otros patrocinios que estuvieron en otras manos, parece mentira que nunca pensaron en hacer algo si quiera un poco diferente. Aunque es algo normal de leer en estos turbios temas, ya que hasta el magno evento del anime y manga nacional padeció por cosas similares en su momento.
Aunque debo agregar, que esta celebración relacionada con la defunción de este sarao tiene mucho tiempo ya, de hecho cada vez que comienza una y que parece que todo indica que se acabó el asunto, solo parece que le da unos segundos de vida adicionales.

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Un comentario el “El efecto Boomerang de las demandas frikis

  1. Para evitarme problema,s y porque nadie me pregunta mi opinión y sé que siempre genero disputas vacías de sentido, hace un tiempo que evito las convenciones y cosas similares… y aún así me entero de todo lo que pasa.

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