Finalmente, me encuentro escribiendo unas líneas que proponen una solución al problema relacionado con la calidad de las “convenciones” criollas; solo espero que no caigan en el olvido y al menos alguien considere mi propuesta.
Debo admitir, que si bien no soy el primero en proponerles algo a los organizadores, consideren el hecho que todo puede mejorar, incluso en un país tan caótico como Venezuela. Y que esta propuesta la hago de forma gratuita. Y sin más protocolo, debo comenzar:

• Nuevos mercados: la horda zombi otaku ya no genera el dinero que antes generaba, aunque ese dinero se destinaba a pagar por sus platos rotos, aunque si bien aún generan algún que otro lleno y rendimiento de boletos, lo mejor es diversificar la asistencia. El magno evento del manga y anime es un ejemplo claro de aferrarse a un mercado generalmente destructivo y hasta ingrato.
• Sobre el cronograma: abultar fechas y ciudades no implica una afición creciente y unos bolsillos dispuestos a ir a todas. Es evidencia de pescadores en río revuelto, que después de una reunión con sus amigos, decidieron que podían repetir la experiencia con entrada paga con desconocidos y eso no es una convención. Eso es lo que se está viendo actualmente que son las cosas que abultan el cronograma criollo.
• Las entradas: es normal leer quejas sobre el olor corporal de algunos asistentes así como otros asuntos desagradables que son constantemente referidos y bien detallados. Esto se puede leer como algo excluyente, pero si quieren que estas y otras quejas no les caigan deben saber bien a quienes van dirigido su evento. Consideren que los otakus tienen escorpiones en los bolsillos para unas cosas y si se quieren vender como algo de calidad y con una asistencia que lo confirme, el precio de la entrada es uno de los parámetros a considerar.
• Planificación financiera y mercadeo: si quieren el renombre de “convenciones”, las contadas que valieron la pena en territorio criollo, deben invertir en su personal, en el local que quieren usar para contener su evento, así como deben manejarse con los permisos que el gobierno, en su extraño parecer, siempre andan exigiendo. Aunque también deben invertir, si es que aún les queda dinero, en los invitados, la logística, la seguridad con la suma de dinero que tienen en mente usar.
• Las actividades: seamos honestos en el presente punto. Personalmente no creo que haya cambiado mucho en este punto desde el reinado del magno evento, posteriormente avalancha todas las “convenciones” criollas comparten la misma receta en cuanto a las actividades que ofrecen a los que no están interesados en el circo romano de los cosplays. Ofrecer algo diferente no es sinónimo que sea exitoso y si hablamos que esa actividad se está haciendo por primera vez. Todo esto es un ensayo y error con respecto a que actividades que ofrecer, sabiendo que no podrás recuperar lo que invertiste, pero tendrás una idea muy clara de las piezas con las que cuentas en este apartado.
• Sobre la competencia: debo decir, que en el presente asunto no hay una sana competencia entre los organizadores, hay una competencia para verse mejor que el otro, el que tiene más gente. En un verdadero mercado, cuyos oferentes quieren vender algo más y destacarse del resto, el temor a la competencia no tiene lugar. Se debe dejar de lado tildar a los organizadores con los que se comparte mercado de desleales, de ladrones de asistencia entre muchos otros epítetos; deben entender que con competir, lo que realmente se busca es que se saque lo mejor de los oferentes y darle al mercado el derecho de elegir un producto o servicio de su preferencia, pero que no le moleste ir a una o a otra.
• Una cosa es fidelidad y otra pertenencia: la afición no le pertenece a los organizadores de “convenciones” por mucha fidelidad que le tengan a su trabajo, el crecimiento de una no debe ser visto como algo a temer por la otra. Más bien, afrontar eso como un reto con el cual medir su relevancia en el mercado de forma constante. Considero que temerle al crecimiento de mercado es lo peor que se puede hacer, ya que en poco tiempo tus consumidores te abandonaran, por ende, tu poder de convocatoria se verá afectado.

Los puntos anteriormente expuestos, son una mera opinión, aunque tampoco parte de una fórmula ya que tampoco creo que sean factores que generen éxito o fracaso en estos saraos.

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