Antes de comenzar a hacer mi mar de palabras, no sé para cuándo verán luz, escribo esto mucho antes de las elecciones parlamentarias y, me atrevo a decir, que muy posiblemente esta cosa salga en enero.

Se habla mucho de la pérdida de valores en la sociedad venezolana, otros hablan que nunca han estado presentes los mencionados valores y si bien mucho he escrito sobre que no los anti-valores en los que se encuentra fundamentados la sociedad de caudillos de Venezuela, de lo que se puede esperar y que no de la misma ¿Es válida la pregunta que hace título a esta cosa?

Ni yo mismo lo sé; así como es posible que yo no sea el indicado para escribir sobre el tema, pero lo cierto es que esperar que los políticos, quienes también son ciudadanos de la cuna de libertadores y que en muchos casos han resultado ser unos pillos, esperar a que ellos sean quienes motiven a un cambio social es una idea un tanto infantil.

En muchos aspectos sociales la cuna de libertadores es la nación más atrasada y me atrevo a decir pobre de la región. Aún se sigue creyendo que debe venir alguien a repartir la riqueza y no que cada ciudadano debe aportar a que la riqueza de sus mentes sean las que hagan verdaderamente rico el país. Se puede tener mucho petróleo, pero desde hace rato sabemos a dónde van a parar esos billetes que no son billetes locales. Soy de los que piensan que es más fácil tener muchas riquezas que repartir a esperar que el oro negro y sus dividendos sean repartidos por los caudillos de turno.

Vivimos desconfiados unos de otros, el concepto de “amistad” solo dura mientras el “amigo” te sirve por el tiempo en que necesitas de su apoyo o servicios, se quiere ser un país de primera clase pero los ciudadanos se comportan de tercera clase y cuando esta gente se va y no logran adaptarse a las leyes de ese país, se regresan alabando a Venezuela, que allá no se puede “vivir”.

Por eso poco comulgo con ese nacionalismo acartonado que han estado vendiendo todos los políticos venezolanos en los últimos años, cuando lo que realmente venden es la dependencia al caudillo de turno.

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