Sigo leyendo esta serie, cuyo ritmo pausado y centrado en el desarrollo de sus personajes así como sus relaciones es quizás su punto más fuerte. Posiblemente, el presente tomo que trataré de reseñar es una señal de ello.

Quizás, el modelo de usar historias cortas para ir hilando de fondo una más extensa, se siente raro incluso al sol de hoy, cuando la narrativa del arte secuencial japonés se siente como un recordatorio de la época en la que salió, los ochenta.  Pero ¿Qué ha pasado de interesante en este tomo? Algo más que la aparición del primer rival de nuestro protagonista, el primer encuentro de Kyosuke con el alcohol entre muchos otros malos entendido que si bien fueron el motor de la historia, confirma el hecho que el protagonista torpe y de buen corazón es un molde de vieja data en este medio.

¿Qué otra cosa se puede destacar del presente tomo? Considero que apeló mucho por el humor físico, un tanto raro si se considera el hecho que estamos ante una historia de temática comedia romántica y a pesar de que muchos de los moldes en los que están basados los personajes de esta obra son altamente conocidos, al punto ya de estar convertidos en un problema a la hora de plantear nuevas historias en el medio, estos caen bien y tienen razones por las cuales actúan como tal que, al menos yo, se pueden suponer como válidas.

El apartado del dibujo, es sin duda, el que se ha mantenido igual desde el primero, quizás con alguna que otra mejora que se le puede considerar menor, pero que cumple cabalmente con el cometido de contribuir a ayudar al desarrollo de la historia. Quizás tendré que leerme el especial del que escribí en la primera reseña, ya que hay referencias que no terminé de captar.

See Your Space Cowboy

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