Pues,  la llegada de Sara a ese inhóspito pueblo ha traído unos cuantos problemas. Pero lo interesante es que ella no es la causante de los mismos, ni mucho menos le interesa saber que o quienes lo ocasionaron, quizás aquí se nota la notoria influencia de cierto policía loco quien también anda en un mundo destruido por la guerra.

Sara, Lucía y nosotros como lectores, somos los testigos de dos actos que señalan la dualidad de la naturaleza humana; un pelotón de fusilamiento tiene tres hombres atados a un poste en lo que se puede ver algo como una plaza pública. No sé si fueron cosas del guion, ya que no se nos dice algo con respecto a los crimines, o la falta de otro agravante, que llevaron a las personas a esa situación pero lo más interesante sucede con ese chico amigo de Lucía que, por alguna razón pues le fallan los dedos y los nervios y su sueño de convertirse en un militar de alto rango son destruidos.

Y no solo eso, fácilmente Sara puede quedarse con Lucia y darse a la idea de que es uno de sus hijos perdidos, tal como lo expone ese comerciante que la llevó a ese pueblo. Pero todo indica que ella no es una mujer a quien  las salidas fáciles, sean algo de su agrado. Pero no todo pinta bien, ya que el alto mando militar de ese pueblo, anda en malos pasos y todo indica que puede empeorar las cosas.

Comentario final

A nada de estar a la mitad de la colección, pienso que el estilo narrativo pues ya comienza a jugarle en contra y apenas nos encontramos en la tercera entrega; si bien es posible que me equivoque (ya sucedió con otra serie) aún le tengo fe a la serie, más allá del quien es el responsable  de esta obra.

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