Creo que lo mejor será dejar vestidas de gala a las Reseñas Intermedias. No es para menos, ya que dos iconos del comic se darán cita aquí, así como todo lo que eso implica para mí.

Por un lado tenemos a Kurt Busiek, si bien no es la primera obra suya reseñada aquí. Es sin duda uno de los iconos del comic estadounidense; admirado y respetado por las etapas más memorable y querida de cierto grupo de héroes de la tienda del frente, así como varios guiones para la corporación de las Linternas Verdes  y el azuloso que le da título al comic que trataré de reseñar con estas líneas.

Por otro lado, tenemos al Hombre de Acero, quien es todo un icono sin igual, siendo uno de esos personajes que se me hace complicado esto de escribir una reseña a sus andanzas. Es uno de esos personajes que si bien vengo a leer es recientemente, poco a poco se ha estado ganando un espacio en mi corazón. Creo que su nombre es lo suficientemente grande como para no reconocerlo, siendo el primero de esa larga estirpe de los héroes en súper mallas.

Quizás por eso la unión entre ambos era solo cuestión de tiempo que sucediese, así que puedo afirmar, que todo lo que llegó a escribir don Kurt sobre el azuloso debe por lo menos estar entre muchas de las lecturas obligatorias de este gran icono. La historia aquí presente se encuentra dentro del contexto de los sucesos posteriores a la saga llamada Crisis Infinita  y sus consecuencias que dejó en el viejo universo DC.

Después de esa climática batalla final de las Crisis Infinita, el Hombre del Mañana sigue vivo y asumiendo un rol más mundano, el de reportero que el de héroe de las súper mallas. En esta oportunidad se encuentra apoyado por su prima y por otros héroes del universo DC. Aunque su némesis, Luthor, regresó a la palestra, pero como él quería. Su credibilidad como empresario por el suelo y su faceta de científico loco vuelve a aparecer y lo quiere hacer a lo grande; aunque quiera negar su aversión contra el azuloso sigue tan presente como antes.

Uno de los mejores puntos de la historia es el hecho que al estar contada en primera persona se crea una cercanía con el lector, el cual hace un puente con el personaje principal quien disfruta  esa breve etapa como otro mortal más. Hasta la eventual llegada de sus poderes ya que su rival no se encuentra solo en esto de aprovecharse de su ausencia. Siendo acompañado por villanos menores, nuevas versiones de viejos villanos quienes aún quieren ajustar cuentas con el último hijo de Krypton.

A diferencia de muchas otras historias del azuloso que he leído, aquí hay mucho de eso llamado desarrollo de personaje. Si bien hay mucha acción y a la altura de Kal El quien vuelve a descubrir cómo usar sus poderes mientras la amenaza va creciendo; todo tiene un buen final, ese que te saca una sonrisa.

Y ¿Qué se debió eso? Simple a un buen establecimiento desde el comienzo de la historia, de ciertas costumbres que adquirió Kal El durante esa etapa de estar sin poderes que mantuvo hasta el final de la historia, esos pequeños gustos que podía darse cuando era un mortal más. Esta historia formó parte de los eventos llamados “Un año más tarde”, a modo de consecuencias y secuelas de lo que dejó Crisis Infinita en el viejo universo DC para cada uno de sus héroes y la breve etapa de calma que tuvieron.

See Your Space Cowboy

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