Siguen los comentarios intermedios, quizás así con comentarios un poco menos densos que los que habitualmente escribo en esta sección. Pero el presente mar de letras se deriva de un tema del cual ya se ha dicho y escrito mucho, aunque si bien el cierre de un portal web no es un certificado de defunción, el mundillo lo ve como un acercamiento a la tumba. El Waterloo criollo es de nuevo la inspiración de un autoproclamado samurai para escribir unas líneas y rompiendo así, su promesa de que no volvería a escribir sobre ese tema. Pero, no bastaba con ver el último pataleo en contra de las tiendas sino que había que sumar al tema un adicional. El cierre del portal web.
Unos me dirán que esa cosa ya tenía tiempo muerta pero se negaba a aceptarlo pero hay que comprender una cosa; con todos los golpes que se ha llevado esa gente, dudo mucho que con este finalmente acepten el escarmiento. Cuando las tiendas así como la asistencia te hacen a un lado, cuando no aceptan ideas de terceros el único curso a seguir es el mismo que tuvo la primera convención venezolana. Por mucho que le disguste a unos la comparación, se hace evidente que el comportamiento de ambas agrupaciones era bastante similar y de paso en sus últimos días la comparación es demasiado evidente como para no verla.
Aunque cabe preguntarse ¿Será este el verdadero clavo en esa ataúd? Es una pregunta, extrañamente recurrente cuando se habla de esta gente y que el tardío cambio de administración no causó, al menos en el mercado consumidor y entre los «reporteros» de este tipo de eventos, el efecto deseado. Considero, que incluso seguir adelante para entregar algo de calidad ya no es viable para esta gente y ni mucho menos apelar por la graciosa huída como lo hizo la avalancha.

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