Si hay algo muy notable en la historia de la cuna de libertadores, es su extraña relación con los caudillos; por mucho que se le diga así al comandante sideral, es apenas una pequeña parte de un todo, del famoso populismo latinoamericano. Así que no es el primero en creerse dueño de Venezuela ya que, ese lema famoso « Venezuela ahora es de todos» posiblemente no es más que un refrito de otro.
No importa que lema usen, lo cierto es que la realidad es otra; ese sentimiento de que finalmente ahora el poder está con el «pueblo» lo cierto es que son apenas una pieza en ese tablero del poder que el caudillo anda jugando. Se necesita un grupo, el llamado «pueblo», que sirva a los fines de mantener el poder centralizado en la figura del caudillo así como de su séquito y mantenerlo en constante peregrinación de enemigos, ya que ese catálogo es enorme y no se limita a las fronteras de una nación.
Por un lado se quejan de son víctimas de un mal mayor, de ser el patio de atrás de otra nación. Pero, usando un ejemplo reciente, los conocidos «entrenamiento militar» sucedidos en Venezuela, en teoría para «demostrar» un poderío militar inexistente y si sumamos la larga lista de los disparates del comandante sideral y del sucesor. Yo me pregunto ¿Cómo no tomar todo lo que sucede aquí como una comedia de bajo presupuesto y pésimo guión?
Además ¿Quién se cree ese cuento de que el presidente sucesor fue un rockero y prácticamente de surf? Así como ese cuento que ahora si, con la llegada de la «revolución venezolana» ahora si hay un apoyo cultural, pero al costo de que las escuelas públicas, universidades públicas, calles y hospitales se han convertido en escenarios dignos de una película de terror y que demuestra el poco respeto que le tiene a una buena educación. No es para menos, una sociedad educada no es fácil de manipular.

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