Hace algún tiempo hice un texto en el cual traté de describir mis razones por las cuales la “gran serie de los 90” o también conocida como “No es una serie de robots gigantes” simplemente no me convenció del todo. Así que el presente mar de letras, trataré nuevamente de dar a conocer esas razones en vista de que ha pasado tiempo desde ese artículo y por las recientes declaraciones que ha dado su (ir)responsable quien ahora parece estar metido en el proyecto de regresar a la palestra a ni más ni menos a la lagartija radioactiva, Godzilla.

Amada y odiada por todos aquellos que les gusta la animación del país del sushi e incluso parodiada desde muchos ángulos, debemos ser honestos en una cosa. Se convirtió en la gallina de los huevos de oro tanto de su (ir)responsable creador así como el estudio que la elaboró; considerado como un estudio que sacudió las cosas en el aspecto de la creatividad y que es legítimo contar una historia personal en un mercado cuya principal característica es sacarle objetos derivados, irónicamente esta obra es el mejor ejemplo de ello. No lo digo en el  sentido que la afectó, de hecho me atrevo a decir que es el respirador artificial que la ha mantenido ahí, recordada ya que pocos parecen importarle las otras cosas que ha hecho ese estudio a lo largo de su existencia.

Al menos para comenzar, no es una deconstrucción o una crítica. Así comienza la primera parte

Parece mentira que con los años que tiene encima, la obra del genial Tezuka sobre un borracho que se ve en medio de las maquinaciones de unos veteranos japoneses de la segunda guerra mundial y de una feminista radical mostró personajes de dudosa moral y de comportamiento cuestionable, lo que trataba de mostrar “la serie de los 90”. Buscar dar golpes de efectos en los televidentes. Si, el emocionalmente inestable piloto y protagonista si bien actúa como un personaje que desmonta a los aguerridos personajes típicos y tópicos de las series de robots gigantes, se quedó en eso, en una base.  Una deconstrucción de un género va más allá de colocar personajes arquetípicos golpeados, también se centra en conducirlos hasta el horizonte.

Así funcionó esa novela gráfica llamada los Vigilantes, a sus responsables no les bastó con las ideas que dieron origen a los personajes sino que los llevaron hasta las últimas. Por eso vemos a unos convertidos en magnates y otorgando licencias para juguetes y otros negocios, los vemos tan obsesionados en el ideal de combatir el crimen sin importar que posiblemente se encuentren al borde de terminar con sus vidas (y gritando a los criminales en un cárcel que están encerrados con un animal salvaje) así como incapaces de mantener una relación con sus semejantes si no estaban metidos en ese  mundo. La serie “que no es de robots gigantes” apenas estaba dando los primeros pasos en la tarea, crear personajes disfuncionales en algunos temas es apenas la primera parte de todo.

Guerra de Bolsillo, una de las entregas de la aclamada franquicia Gundam no necesitó  de venderse como una obra rompedora como Neon Genesis Evangelion, de hecho es difícil encontrar gente que se interese en la etapa de la arriba mencionada franquicia previa a la Gundam Wing,  pero el mero hecho de que protagonismo lo tenga un infante de una colonia espacial neutral y próximo escenario de ese conflicto, funcionó mejor como deconstrucción a lo que se conoce del género de los robots gigantes que esta obra en el aspecto de crear un ambiente en los cuales los personajes están viviendo. En la Guerra de Bolsillo, el heroísmo de los pilotos se ve meramente relegado a la visión subjetiva de sus superiores así como el que fuese el mayor punto fuerte de la franquicia, los robots son vistos como meras herramientas de combate, no como la esperanza de cambiar la situación de un bando o como se vio en Neon Genesis Evangelion, una pequeña parte de un proyecto mayor, el cual se masificó en una de las películas y pasó a formar parte de cosas mayores. Y si sigo con las comparaciones, no fue la primera en tratar el tema de pilotos que no querían ser carne de cañón; la serie a la que considero que tomó los mismos conceptos y le dio un buen uso, Rahxephon, el protagonista tiene la misma idea, más sabe que el conflicto en el que está metido no es otra cosa que una etapa, una que debe superar para alcanzar su meta en la vida. Incluso con entrenamiento militar, el protagonista de Gundam Stardust Memories, ve lo horrible que es una guerra, padece constantemente la burla no solo de un piloto enemigo experimentado y resentido, sino que su propia gente anda esperando que se convierta en una estadística de bajas con el fin de reemplazarlo por uno mejor. Incluso, en la revisión de la fórmula clásica del género y del mismo estudio, el piloto principal es consciente de su función en un mundo que ya no necesita luchadores por la libertad como él. Diantres, hasta el mismo Kabuto Koji maldecía a su famoso robot cuando destruía edificios llenos de inocentes en los combates.

Segunda parte. Intelectuales de cartón, discursos del mismo material y la campana de partida.

“Si no entendiste Neon Genesis Evangelion, no eres Otaku”, “no te gustó la serie por el mero hecho de que no la entendiste” son apenas una pequeña muestra de las frases soltadas por los “iluminados” que si entendieron la mencionada serie. Si bien es cierto que es bueno entender un guión e ir analizando sus misterios, el hecho es que NGE y toda su simbología fue puesta ahí con el único fin de crear impacto en Occidente, al abordar temas relacionados con los mitos judeo-cristianos. Seamos honestos ¿Afectaba en la trama que el primer ángel se llamase Adán?  Se pudo haber llamado no sé, Pelusa, y el guión seguiría el mismo caótico camino ¿Para que buscarle el significado a como los protagonistas actuaban si después iban a salir tratando de sacarle una sonrisa al espectador o buscar desesperadamente que soltase unas lágrimas? Un guión denso no es sinónimo de uno malo, pero un guión lleno de cosas que no le sirven es sinónimo de pretencioso.

Además ¿Sirvió de algo la primera serie y sus miles de películas si para años más tarde le iban a sacar un replanteamiento? Digo, es normal leer a los otakus quejarse de los replanteamientos de los superhéroes, pero esta gente hace el mismo chiste y oh, es la llegada de una postura filosófica al campo de la animación. Si vamos a criticar a unos por hacerlo, también vamos a hacer lo mismo con el otro señores, se llama consistencia y no se limita a la gastronomía. Cuando una obra tiene mejores parodias (subidas de tono) y que esto llega al punto de ser la base para el replanteamiento, me alegra leer que el Superman de Grant Morrison en sus años mozos era vulnerable a las balas siendo una idea que nunca se llegará a ver en Neon Genesis Evangelion. Ver a un protagonista menos traumado y un poco más decidido en hacer algo.

Y les guste o no a unos, Neon Genesis Evangelion fue la serie responsable del estado actual de la industria japonesa de animación, de que las series fotocopiadas unas de otras y el mercado consumidor que se debate entre lo bonito y lo profundo (el cáncer llamado Moe) se encuentre allí, carcomiendo las entrañas de lo que una vez fue una industria que podría atreverse a algo que no podían las demás. Soy de los que opinan que es bueno dar un mensaje en cualquier medio en el que estés, pero llevar a unos a creerse los nuevos existencialistas o en el peor de los casos en seres cuya toda existencia gira alrededor de la animación japonesa sin ver si quiera algunas fallas en lo que consumen, es mejor ahorrarse el trabajo.

Tercera Parte. Aparte de ramificaciones y replanteamientos ¿Cuál fue el aporte de NGE?

La serie original y sus películas, el nuevo replanteamiento que anda inconcluso, las miles de colecciones de mangas que pueden o no contar la misma historia, los libros de ilustraciones, videojuegos, las figuras y quien sabe que otra cochinada que lleve estampada el nombre de esta serio, yo me pregunto ¿Cuál fue el verdadero aporte que dejó? Crucero Especial Yamato fue la primera serie animada del país del sushi que abordó temas serios y al hacer eso no solo fue cancelada (temporalmente) sino recordada, incluso obras de vieja data como José Miel  es recordada por los infantes que la vieron, como que intentaba ser demasiado honesta con tanta muerte de por medio.

Tampoco quiero decir que todo tiempo pasado era mejor, de hecho la animación japonesa no es perfecta. Ya que obras como “La Tumba de Drácula”   es “recordada” por lo infame que fue así como el horror para las retinas de los desdichados que la vieron y posiblemente hay más series de dudosa calidad; ahora que es normal ver fotocopias de una misma serie cada una peor que la otra. De hecho, FLCL y Gurren Lagan fueron otras series del mismo estudio que lo devolvieron a la palestra y alejando temporalmente sus ingresos de Neon Genesis Evangelion.

Posiblemente, lo único que ha hecho la “obra de los noventa” fue encasillar a su (ir)responsable así como al estudio que la hizo. Han pasado algo más de veinte años desde su llegada a las pantallas y aún hay gente que cree que Pacific Rim fue un homenaje a esta obra, cuando en realidad es una carta de amor a esa época en que los robots máquinas y los pilotos no eran niños llorones postrados en la posición fetal; es más fácil encontrar todo lo referente a Neon Genesis Evangelion, pero nadie habla o está escribiendo sobre las otras obras del estudio. Además, después de esto y de los miles de cheques a favor de su (ir)responsable, no me extraña que quiera buscar hacer algo diferente, tarde se dio cuenta que esa gallina de huevos de oro lejos de convertirse en una patada hacia adelante para la industria se convirtió en otro ídolo con pies de barro que se niega a admitir que, por mucho que unos quieran seguir disfrutando de un producto deficiente, de una industria que lo mínimo que puede hacer es tomarse un descanso hasta que entienda todo aquello que perdió no lo va a recuperar vendiendo basura.

 

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