Y aquí un descanso. Razones por las cuales no me interesa el Shojo Manga.


En el presente mar de letras quiero dar un descanso de los habituales comentarios que hago en contra de las convenciones y sus asistentes de la cuna de libertadores. Por eso decidí comentar algo que quizás pueda interesar a alguien.

Creo que el titulo o al menos una parte del mismo dice mucho de por dónde van estas líneas y aunque no negaré que he abordado (de la peor manera) el género del romance en varias ocasiones y que esos resultados los pueden encontrar en mi blog. Pero dudo mucho que en algún momento vaya a sentarme a leer alguna obra manga de un público al que no pertenezco y mucho menos en su variante para el género femenino.

Tampoco voy a negar que me haya sentido tentado en tratar de leer alguna de esas obras, pero simplemente no puedo.  La estética predominante me genera sobredosis de azúcar y siendo yo una persona con tendencia a la diabetes,  me agrada más la idea de morir por la intervención de una docena de barras de chocolate en mi organismo;  algunos pensaran (con mucha razón) que mi “parcialidad” es la que me nubla el juicio, pero no me hace tanto asco las contadas comedias románticas rescatables que Hollywood de vez en cuando saca y ¡Rayos! Debo admitir que ni la serie de los ponis me genera rechazo.

Los guiones me parecen, para su desgracia, que abordan  los mismos tópicos de las series juveniles así como los que creo que abordan esas novelas de bolsillo del sello editorial Bianca (en la variante para el mercado femenino de mayor edad y poder adquisitivo);  pero ver que todos los personajes, sin excepción alguna, parecen salidos de una academia de modelaje es otra razón para ni asomarme por esos rumbos.

Posiblemente sea algo hipócrita criticar eso, cuando muchos personajes tanto masculinos como femeninos del comic de súper mallas  estadounidense peca de lo mismo; pero al menos sé que Viuda Negra o la Amazona de la Distinguida Competencia finalmente tienen el reconocimiento como personajes que merecen, después de estar a la sombra por un rato.

Pero ese mundo peca de lo mismo que su contraparte masculina, la misma historia se cuenta una y otra vez con diferentes autores pero con apenas diferencias, un género que puede abordar más temáticas  pero que se queda en la que más dinero le genera a sus autoras así como a las empresas que las contratan.

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