Quiero darle la bienvenida a un autor japonés que, hasta no hace mucho, era un completo desconocido para mí (y posiblemente para una buena parte de los que se hacen llamar seguidores del manga y anime) que se ha cultivado como una eminencia en la elaboración de los mangas de temática histórica; siendo uno de esos autores que en su país natal es altamente estimado, en los Estados Unidos publicado por cierta casa editorial equina y que se está comenzando a publicar en Europa.

Asesino nos narra la historia de ¿Cómo decirlo sin caer en la redundancia? Pues de un samurái de poca monta que alquila su espada al mejor postor, siendo este un partido político que trata de alterar el orden social del decadente régimen de los Tokugawa (siendo contemporánea con cierta serie menos adulta pero del mismo género de un samurái de poca monta con una cicatriz) que es reconocido por ser un verdadero patán. Pues, si, un asesino que tiene la genial idea de gritar su nombre a la hora de hacer su trabajo y que es visto por sus superiores como un peón o un perro de ataque.

Y como un simple peón en un juego que él mismo no comprende, unido a su torpeza y falta de educación,  Hiroshi Hirata nos narra la vida de un hombre que quiere ser libre pero que en realidad no es otra cosa que la victima de sus propias acciones y bajas pasiones; un hombre cuya inicial soberbia lo lleva al peor de los destinos y que, lo más triste del asunto, él mismo se la buscó. Es una de esas obras que juega muy bien con los arquetipos ya conocidos, de hecho lejos de ser un héroe o un personaje al que el lector puede apoyar en el transcurso de la obra, uno llega a pensar en las desdichas del personaje en cuestión y en su incapacidad de comprender que nunca pudo salirse a tiempo del problema en el que estaba metido.

Eso sí, hay secuencias alejadas de la acción que realmente merecen un reconocimiento y más considerando que nuestro singular protagonista es tan humano como el resto, de hecho quizás su punto fuerte sea ese, que lejos de verse atado a una conducta establecida por el status que tiene, es un humano que se comporta un poco mejor que el resto de los que consideran que el régimen feudal ya tiene los días contados.

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