No recuerdo  quien me habló sobre este libro, creo que fue mi padre o durante uno de esos viajes sin sentido que hacía por la Encarta que topé con una breve reseña del autor y a esta novela, la cual considero que es una de las obras por las cuales es reconocido este investigador científico dejó un singular aporte en la ciencia ficción, sino también en ese género aparte donde las utopías no son lo que parecen.

Y siguiendo esas cosas, vemos una sociedad en la cual todo es de todos, donde lo individual es pisoteado en el nombre de la sociedad y la creación humana se llegó a convertir en otro proceso más de la producción en masa. Si a todo eso  le sumamos una sociedad dividida en castas y que cada una tiene un grupo de tareas asignadas y las relaciones de una noche están a la orden del día y que lo que comenzó con un viaje de turismo de uno de esos ciudadanos de la casta alta ubicado en Londres, se convirtió en un viaje demasiado amargo para un salvaje, hijo de uno de los pesos pesados en Londres de forma natural.

Un choque cultural demasiado fuerte, donde los valores de una sociedad llevan casi al borde de la locura a un personaje, una sociedad que no esconde para nada sus excesos y que desde temprana edad, los habitantes son condicionados y construidos para un fin. Uno que no le importar aplastar a un simple individuo o mantener drogado al resto; con tal eso es lo que se crea con una sociedad basada en una planificación centralizada y en la que nadie es dueño de nada.

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