Personalmente, desde que leí la mini serie del viejo universo DC llamada Crisis de Identidad, en la cual uno de los personajes en los cuales había un notorio foco, era el arquero esmeralda llamado Oliver Queen. Personaje que tuvo su aparición, allá bien lejos, en el año de 1941 y ha sido uno de los héroes fundadores de varias encarnaciones de la Liga de la Justicia y uno de esos héroes menores de la mencionada casa editorial que se ha ganado el aprecio del público con fuerza, ya que no hace mucho tuvo un salta a la pantalla pequeña con una serie de la caja boba.

Para el año de 1987, Mike Grell un veterano de Vietnam quien alejó a nuestro arquero de ciertas notorias características que lo habían acompañado, como las flechas con trucos, lo hizo sentar cabeza con su querida Canario Negro en la tempestuosa ciudad de Seattle, en la cual hay un asesino serial que le gusta acechar a la población nocturna de la mencionada urbe; conjuntamente las cosas indican que un veterano de la guerra mencionada arriba (apodado como la rata de túnel)  también tiene algo que  ver con el asunto, aunque otro arquero (una mujer) también ha aparecido, alterando las cosas.

A todas estas le sumamos la crisis de la mediana edad por la que padece el personaje en esta primera entrega de la mini serie de tres partes que hizo el autor, comenzando así su etapa con el personaje, una que se siente como parte (o que debería) de esa renovación oscura que comenzó con la etapa del arquero con su buen amigo el linterna verde Hal Jordan, hasta la eventual llegada de los Vigilantes y otras obras que querían abordar temas más adultos, una tendencia que sigue al día de hoy y que espero no se difumine.

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