Una señal clara del éxito de las convenciones frikis en otros países viene por el número de asistencia, esto es el reflejo de las ventas de las entradas así como otra larga lista de elementos que convencen a un número de personas en gastarse un dinero para entrar a esa fiesta. Pero parece que en la cuna de libertadores y en un orden muy personal de ideas, las cosas no son completamente como debería ser en otros rincones del mundo; bueno si unos siguen creyendo que el socialismo puede funcionar en la sociedad venezolana, la estrategia de vender entradas para fiestas frikis en Venezuela al parecer se puede describir en dos puntos Mudarse de una ciudad y tener alegres a los llamados “prensa especializada”.

Ya lo había comentado en líneas pasadas, ya que ahora parece que el éxito de un sarao en estas latitudes se encuentra más vinculado con tener contentos a unos pocos; esos que dicen ser una opinión, pero que a la final, pues solo dicen palabras agradables al organizador de turno.  Al parecer, esta gente no quiere perder el privilegio de los pases de cortesía, de los espacios en la lista de actividades y en lo personal no los culpo ya que dada la situación económica de la nación, solo gastar en transporte para ir a una de estas inmensas saunas modernas y ahorrase unos cuantos en esto de la entrada y posiblemente, en alimentación, pues no cae mal del todo.

Aunque después de eso, creo que vendría la parte en la que esa persona escribe lo que vio desde la tranquilidad de estar entre esos que pudieron pagarse una entrada similar a las de ellos y es que la ópera se ve mejor desde lo alto y es entre los mejores palcos del teatro. Creo que con esas entradas no se ve las deficiencias de la organización; aunque si se pudieran ver cuando hay algo del tipo personal entre ese asistente privilegiado y el equipo creativo del sarao en cuestión, el resto de las ocasiones, solo se ve lo destacable. Desde un tiempo para acá, la nostalgia siempre por delante, hasta los mismos responsables de los eventos se han encargado de subirle el volumen a todo lo bueno de su trabajo e incluso al punto de negar o esconder ciertos detalles de cómo comenzó ese proyecto en donde están trabajando.

Entonces ¿Se puede revertir esta tendencia? De verdad no puedo responder esa pregunta. Tendría que pasarle lo mismo que le pasó a los grupos, la gente hartarse de la tendencia y comenzar a denunciar a diestra y siniestra todo lo que ocurre dentro de la misma. Pero parece que las caras felices y los argumentos de cartón van a seguir presentes a pesar de los malos ratos que estamos pasando.

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