En la sexta entrega de la serie somos testigos de algunos detalles sobre ese científico de origen persa así como su relación con el robot criminal. Pero lo más interesante es que se volvió a hablar de una creación yace dormido bajo el Palacio de Gobierno de Persia así como esa relación entre ese autómata y un robot cuyo sueño era convertir el desierto en un lugar lleno de flores. Eso si, la muerte del rey Persa (mejor dicho suicidio) que sucedió en el tomo anterior durante el interrogatorio con nuestro protagonista está dejando secuelas, tal como se planteó en las primeras páginas de esta entrega.

Hace su aparición nuevamente no sólo el montón de chatarra que se encuentra catalogado como criminal así como ese misterioso personaje que aparece como un oso de peluche quién, tiene muchos detalles que soltar sobre esa horrible guerra así como todo lo relacionado con el robot protagonista. Y hablando del ya mencionado, luego de su encuentro con una de las formas del robot criminal, quién parece haber colgado los guantes, aunque el encuentro pudo haber sido mejor, con escenas más detalladas, eso significaría trabajar más hacia a la acción cosa que no es el fuerte del autor, sino que es el suspenso con personajes bien establecidos y desarrollados, eso si el drama tampoco se hizo esperar y ya verán a lo que me refiero.

Eso crea todo un dilema, nos quedamos sin un protagonista, siendo él que conocimos desde el principio y dejando un vacío no sólo entre el resto del elenco sino que afecta fuertemente en un vacío que debe ser afrontado con fuerza para seguir con la narración de esta historia; creo que sería un recurso demasiado patético, considerando el autor así como el autor, que regrese nuestro robot policial aparezca. Aunque, a mi parecer, el indicado para seguir con su investigación es Épsilon acompañado del humano encargado de hacerle mantenimiento al investigador robótico que acompañamos  hasta no hace mucho.

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