Para el especial de Halloween quise revivir, así sea brevemente, algunas secciones de mi blog así como algunos tópicos que por alguna razón ya no los abordo. Así que pensé que era buena idea darle un poco de cariño a la sección de videojuegos y aprovechando la temporada, pues escribir un poco sobre una franquicia y la única entrega que pude jugar; una que en su momento y al sol de hoy divide a la comunidad de jugadores cuando se habla de juegos de terror, ni más ni menos que Silent Hill.

En lo personal, considero que al sol de hoy Silent Hill se ha mantenido en el ambiente del terror. Cosa que no ha hecho su rival desde aquellos días de la Sony PSX, Resident Evil que se convirtió en una película de acción de Michael Bay cosa que parece muy imperdonable para unos. Y quiero reiterar que solo jugué la primera entrega de la saga, así que los cambios que ha tenido desde aquellos días al presente, me son ajenos.

Lo que recuerdo de la primera entrega, aparte de ser uno de los contados juegos de la mencionada consola que me pasé dos veces,  sobresalía lo inversiva que era la experiencia de jugarlo al ser un juego dentro del género del terror. Destacaba su extraña banda sonora, su guión y como realmente lograba hacer sentir al jugado y a su protagonista, Harry Manson, desamparados en aquel pueblo perdido de algún rincón de los Estados Unidos.  Una accidentada llegada a ese pueblo a la que se debe sumar el hecho que la hija del protagonista se pierde y que hay un extraño culto haciendo de las suyas y que tienen como sacrificio a la pequeña de nuestro protagonista  deberá sacar valor de donde no lo tiene (así como nosotros) y dar con su paradero.

El terror se basa más en lo psicológico que en asquear al jugador con sangre y zombis. Es decir, si bien hay sustos repentinos y se aborda en muchas ocasiones poner intranquilo al jugador (más si juega de noche) así que da más miedo en este juego meterse en una habitación esperando que se encuentre infestada de enemigos, solo para darse cuenta que solo están tú, la pequeña lámpara y una fuerte oscuridad.

¿Qué otra debo agregar? Pues no otra cosa que su banda sonora, complementa muy bien la ambientación del juego, ya sea con secuencias sonoras de ruido blanco o con canciones como las del final.  De hecho, creo que es uno de los apartados mejores valorados de la franquicia incluso en sus peores entregas.

Y ya que estamos en ese apartado, debo comentarles que la banda sonora de la cuarta entrega cuyo subtítulo no hay que confundir con cierta película de bajo presupuesto, es uno de las mejores que he escuchado. O para que mentir, es la primera banda sonora que escucho de forma completa relacionada con un videojuego; de hecho mantiene el alto nivel de calidad de lo que recuerdo fueron los sonidos tan envolventes del primer juego.

See Your Space Cowboy

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