En lo personal, a diferencia de su prima llamada industria de la animación japonesa, Hollywood puede aún salvarse y más el género del terror/horror el cual parece haberse convertido en algo parecido a una gallina de los huevos de oro. Pero considero que ambas no van a mejorar si siguen sacando al mercado ídolos con pies de barro y malas películas de terror.

Se puede enmendar el género, pero quizás el punto más importante de todo el asunto (y que posiblemente acabaría con este mar de letras) es el hecho que no lo van a mejorar si lo siguen usando de forma constante ya que en algún momento, alguien se va agotar y si bien se ve como algo complicado ya que el patrón de consumo indica otra cosa ¿Cuántos animados japoneses actuales valen la pena y cuantas películas de terror actuales son buenas?

Como dije en dos artículos para presentar el especial de este año, los monstruos era una metáfora para cualquier problema que estuviese pasando la sociedad en el momento en que aparecieron (en el presente caso) en la gran pantalla así que, por esa parte, no pienso alargarme mucho en el tema. Pero hay que preguntarse en los días modernos ¿Tienen cabida los mismos asesinos seriales de los años ochenta como Freddy? Las cosas han cambiado un poco desde aquellos días y creo que la receta de esas viejas películas ya huele a rancio.

Así que no, sangre y tripas no es sinónimo de terror como tampoco lo son los falsos sustos; por eso, al menos por eso creo que el terror que nos ha estado llegando (modificado o “adaptado”) del cine japonés, que al usar recursos totalmente diferentes a los que regularmente se ven por estos rumbos, pues ha tenido un gusto; eso sí, tampoco debemos abusar de las exportaciones.

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