Un policía correcto y apegado a la ley no dura mucho en las obras de temática negra, posiblemente uno de los recursos (o tropos) más recurrentes en el mencionado género y una de las mejores obras de Frank Miller no iba a dejar ese de lado. Así puede describirse este relato, un policía que defiende a un inocente de los abusos del hijo de un juez (el que le da título a la historia) y que no importa el tiempo que pasó nuestro noble héroe en la cárcel y acusado de cosas que no hizo, van a querer ajustar esas cuentas.

Pero como estamos en este mundo retorcido, las cosas no salen como nuestro héroe quería,  su retiro del departamento se convirtió en una pesadilla y lo peor del asunto, la pequeña Nancy creció y se sumergió en la decadencia, convirtiéndose en la bailarina con temática western del bar donde todas las historias de esta saga convergen; ese bastardo de piel amarillenta quiere saldar las cuentas ya que no le fue suficiente a él, como a su padre, que el protagonista estuviese ocho años encerrado.  En lo personal, considero que es una de esas historias de esta saga que tiene más acción, que se apegó demasiado al recurso así como buscando recrear esa extraña relación entre el policía y la bailarina exótica a modo, un giro de argumento de la película llamada León el Profesional. Me atrevo a decir que es la versión de Frank sobre la misma idea solo que con un pequeño cambio aquí y allá.

A pesar de todo ¿Es deficiente con comparación al resto? No, de hecho es bastante buena y toca temas mucho más sensibles que el resto, el dibujo se encuentra bastante bien y con esos breves detalles a color que funcionan bastante bien, pero considero que (al menos como punto negativo) que quiso tomarse muy en serio, que quiso ser demasiado seria en comparación con las hermanas y tratar de dar un mensaje, cosa que le sentó fatal.

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