La versión que me leí del presente libro es la del año de 1980, la cual encontré entre los libros de mi señora madre, economista, y decidí leerlo para no sentirme tan ignorante entre un grupo de personas con quienes tengo muchos puntos en común. Sí, ando entre libertarios  y sé muy bien que Milton Friedman era más republicano; también sé que Libertarios y Anarco capitalistas tienen mucho más en común que los partidarios de un Estado/Gobierno reducido como es lo que creo que ahora.

 Antes defendía las posturas del economista Keynes, en vista que es la única que te dan como alterna ante el marxismo, es normal considerarla como alternativa. Milton fue pupilo de ese economista de la escuela austríaca Hayek y considero que, como Licenciado en Administración, la economía sigue siendo un área de mi formación ya que ¿Qué gracia tiene estudiar un mercado fuertemente intervenido si te vas por la rama de la mercadotecnia? O ¿Qué empresas vas a ayudar a crear o administrar si todo está en mano del Estado/Gobierno? Pues buena parte de esas dudas se disipan con este libro.

Si Milton asesoró a muchos presidentes que no son muy bien vistos por estos lados, el victimismo latinoamericano siempre a la orden, pero también ayudó (de forma indirecta) a salir del predicamento socialista a Estonia así como otros países que estaban metidos en el berenjenal llamado Unión Soviética. Y de toda la lectura, lo más rescatable y que aún no ha perdido vigencia son estas tres cosas: la imposibilidad de una economía centralizada y su debacle, los efectos negativos de los impuestos en el libre mercado y finalmente todo lo que se pierde cuando se deja crecer al Estado/Gobierno, en especial como se pierde la libertad.

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