Después de escribir unas cuentas líneas en esta sección durante el especial de noche de brujas, me estuve preguntando ¿Es prudente escribir en esta sección cada octubre? En lo personal, no me parece. Quizás ya no estoy tan al tanto de lo que ocurre en el mundillo así como de las últimas series pero siempre voy a dedicarle unas cuantas líneas al respecto.

Por mucho que se hable “bien” de las “convenciones”, de los nuevos estrenos yo soy de los que considera que no todo lo que brilla, actualmente, es oro; por mucho que se argumente que unos organizadores (finalmente) están comprendiendo a los asistentes o que se está viendo una nueva de oro en la industria de la animación. Soy un poco pesimista, por eso mi tono es un poco amargado con las presentes líneas.

Así que esperar a octubre me parece una pésima idea, cuando las cosas no tan de color de rosa en mi lado de la cerca. Considero que ese malvado mundo real, concretamente el de la cuna de libertadores, es demasiado insidioso como para que unos minutos de alegría con la cultura pop japonesa pueda superarlo, el escapismo si bien es necesario (en dosis) el mero hecho que tengas que verle la cara a la realidad al salir de la “convención”  es un shock tan recurrente que es raro hablar del mismo.

Así que concluí que no, no voy a esperar a octubre para dedicar unas cuantas líneas, solo que voy a moderarme un poco con las líneas que escribiré; ya que si bien puede ser algo molestas para unos, aunque por mi pueden irse a buscar otros que escriben algo que les complazca más. Yo estoy aquí dando mi opinión, eres libre de compartirla, de ignorarla o de debatirla.

En lo referente a la respuesta que quiero dar, concretamente a un artículo que salió publicado en un portal web con nombre de asociación criminal oriunda del país del sushi. El artículo, de forma resumida, cree que en algún momento va a salir una serie de anime con tales características que dejará en el olvido a sus hermanas que presentan varios puntos mediocres. Honestamente, considero tal escenario bastante complicado de ocurrir, señor responsable del ya mencionado artículo. Y aquí le dejo mi humilde opinión sobre el asunto.

Primeramente quizás considere el hecho que como no ando al día con los últimos estrenos usted pueda considerar que esta contestación que no tiene sustento, a lo que yo le pregunto ¿Cuántas series sobre personas encerradas en un mundo virtual no han salido en los últimos años? ¿Cuántas adaptaciones de novelas ligeras no se han llevado a cabo desde la llegada de cierta serie y su protagonista de cartón piedra? ¿Cuántas series sangrientas sin necesidad no han salido desde lo que se conoce como “la edad de dorada del anime”?

El shock barato vende, por eso la serie “que no es sobre robots gigantes” aún es recordada y reeditada; el problema de fondo (a mi parecer) tiene un culpable con dos indicadores, el aficionado con el patrón de consumo y la piratería. Tanto de forma legal así como ilegal, el aficionado está acostumbrado al mismo “estándar” de calidad de dibujo y guion en el anime; esto quiere decir que no  querrán ver algo nuevo por un buen tiempo, ya están muy bien acostumbrados a las fórmulas (ya vencidas) del anime. Ya sabe, los discursos de amistad, trabajo en equipo, la violencia sin sentido, el protagonista que sirve como avatar del espectador, los desnudos por poner y un guión que no sabe cómo usar las ideas que tiene.

Las industrias de animación japonesa dependen mucho del consumo local, en concreto de los aficionados que compran legalmente cuanta cochinada relacionada salga (al igual que algunos en occidente que también usan el mercado legal) y mientras tengan sus dosis de monitos peleadores, ninjas llorones, personas encerradas en mundos alternos y argumentos pretenciosos, muy difícilmente vayan a querer salir de esa zona de confort ya que como son las series que los motivan a escribir en foros, redes sociales, hacer videos e incluso sus primeros intentos “literarios”, que un día esta misma gente (sin importar nacionalidad) alcen sus voces para pedir un cambio sustancial en la industria, es cuando mucho un sueño ¿Para qué arreglar algo que no está roto sabiendo que está roto pero da algo de dinero? Eso se lo debe preguntar a los japoneses y en cómo han estado manejando esa industria hasta la actualidad.

Con respecto a la piratería, por mucho que se hable que el dinero que se paga en Crunchy Roll cae directamente en las arcas de los estudios, parece no ser suficiente argumento para unos; así que la urticaria va a seguir por un buen rato ya que para esta gente, Crunchy Rull se encuentra matando esa larga lista de sus amigos que traducen  sus series y que dicen claramente “por fans y para fans.” Pero eso no impide a que unos cuantos se lucren con vender ese material o lo mismo que la gente que pone los episodios por internet; además, muchas personas que conocen hoy el anime han dependido de la piratería. Y mientras ambos mercados tengan comportamiento similar, patrones de consumo similares la tesis de que una serie aparezca y rompa el ciclo, nuevamente le digo, va a ser imposible mientras el monito peleador, sus sucesores y demás recursos sigan sirviendo como respirador artificial a una industria que se está quedando atrás.

Por si sienten curiosos

See Your Space Cowboy

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