Si hay una tendencia que si bien es natural dentro del terror, usarla con sutileza siempre ha sido un verdadero detalle dentro del género, así que causar asco en una persona no necesariamente significa que lograste asustarlo. Una cosa es el sentido de indefensión, de hacerlo sentir intranquilo, otra asustarlo y una asquearlo; normal en el género al que estamos haciendo homenaje en el especial de este mes es asociarlo con la extrema violencia, pero buscar jugar con la cabeza del espectador es mejor, aunque un poco más complicado.

El terror es el género hermano de la comedia, pero comparte el tema de que posiblemente lo que pueda causar miedo en una persona no necesariamente puede funcionar en otra, así que los autores deben primeramente asustarse ellos mismos y buscar por el camino de la empatía retorcida que el espectador. Y es que da más miedo quedarse encerrado en un sitio oscuro y solo que en una ciudad repleta de zombis donde las armas de fuego se encuentran como caramelos.

Pero creo que si hay una idea que podría trabajar muy bien en el entorno social de la cuna de libertadores y enfocando la misma dentro del género homenajeado (aparte de estar rabiosamente basado en hechos reales) y que, por mucho que se vendan como una alternativa a las posturas socialistas y social-demócratas imperantes en la cuna de libertadores; si bien es una idea ya un tanto gastada en el cine y relatos del mismo género, más que todo fue un tema recurrente en los días de la guerra fría, el miedo de que una nueva ideología se encuentre tomando potencia en un país que se enfrenta a la misma fuera de sus fronteras.

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