La presente obra del cómic argentino llegó por recomendación de un amigo, el cual espero lea al menos por encima este pobre intento de reseña que le voy a hacer.

Honestamente, esa mezcla de la narrativa del cine negro con los arquetipos y recursos típicos de la literatura de por estos rumbos influenciada por el criollismo y el realismo mágico pensé que no iba a dar un buen resultado, afortunadamente la dupla Carlos Trillo y  Domingo Mandrafina  me demostraron que a pesar de lo extraño que suena esa mezcla puede generar en algo muy interesante.

Ambientada en un lugar llamado Colonia, pero que parece cualquier rincón de América del Sur, una muchacha que ha pasado penurias a manos de su tío decide pedirle ayuda a un detective privado, ex policía y caído en la desgracia para evitar los problemas que ha causado un turbio asunto en el que están involucrada ella así como uno de los ministros (quien resultó ser el medio hermano de nuestro protagonista) cosa que se pondrá cada vez peor. No por el hecho de la imagen que han querido vender la de protagonista femenina, sino que todo se encuentra vinculado con el desagradable gobernador de la región; todo lo peor que le sucede a esa gente es gracias a ese nefasto personaje. Y si bien todo esto parece salido de un guión de una película de cine negro, se nota que tiene un sabor de por estos rumbos.  Guerrilleros peleando con dictadores por el poder y usando la peor de las propagandas los unos contra los otros,  en el medio la gente que se lleva la peor parte de ambos así como un gobierno corrupto que se cree el dueño de la tierra que temporalmente se encuentra a cargo; agregando un elemento más próximo y rabiosamente realista a la obra.

El apartado del dibujo es magnífico, a mi parecer un el mejor que he visto a la fecha. Ese trabajo en blanco y negro que no tiene nada que envidiarle a cierta ciudad pecaminosa, las secuencias de acción así como las mudas son las que mejor quedaron para la obra.

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