Si bien dudo que el responsable del artículo vaya a responder mi (intento) de respuesta, quiero adelantarme por si llegase a suceder eso, tengo estas líneas y muy posiblemente pueden ser publicadas en algún momento posterior al artículo que (posiblemente) vaya a generar un aumento de las visitas de algunos de los dos rincones de las internet; considero que va a estar más de una parte que de otra, es decir del rincón con más reconocimiento (es decir, que llevo las de perder)

Y ¿Qué argumentos tengo para mí respuesta? Primero parto del supuesto que el autor de esas líneas haya leído el (intento) artículo en cuestión y debo decirle que no tengo mucho que agregar, creo que es evidente que la industria del anime no anda en su mejor momento y que la forma en que están manejando la situación así como la notoria noción que tienen que el mercado local es el que más le interesa;  en un mundo globalizado, el anime para sus responsables (creadores) están más interesados en el consumo local que el equivalente que hay en otros lugares.

(Al momento en que escribí esto ya la respuesta se hizo, de todas formas voy a seguir) Si bien, alega usted que su artículo va relacionado con la gente y sus argumentos a favor de una u otra serie. Pero considero que ellos mismos son los que generan los patrones de consumo de los que hablé en mi aglomeración de palabras; independientemente si forman parte del mercado legal o del ilegal, si les gusta o no el monito peleador u otro ídolo con pies de barro moderno, el caso es que ¿Cuántas veces vamos a escuchar a esta gente dando enormes elogios a esas series que nosotros consideramos que no dan la talla? Claro, no debo negar el hecho que también han estado saliendo obras dignas de admirar pero, seamos honestos, en una proporción menor a las mediocres.

También hay que preguntarse ¿Cuántos proyectos animados no sacan al mercado los estudios que quedan en la industria de la animación japonesa? Se puede alegar que es el presupuesto, la situación laboral de aquellos empleados, quien sabe si hay un rígido mercado laboral e intervenido por el Estado/Gobierno que ha orillado al sector al predicamento actual o es el mero hecho que el consumidor (es decir la gente) ha estado pidiendo lo mismos desde hace un buen tiempo y confirmando un temor que tenía desde la llegada de Gainax a la palestra, la eventual toma de la industria por parte de los consumidores en los cargos creativos y el desastre que ha traído consigo.

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