Se leía, pero simplemente no se podía creer; uno de los más aguerridos defensores de la revolución venezolana había roto todo nexo con su formación marxista. Ya no quería saber nada del segundo (y verdadero) libertador de Venezuela, no quería nada que ver con su sucesor y mucho menos con los guerrilleros de Sierra Maestra.

Tal rompimiento tomó por sorpresa a muchos, pero lo que más causó impacto en las redes sociales y entre amigos así como conocidos era que todo indicaba que estaba medianamente abrazando las ideas de libre mercado, gobierno lejos de los asuntos privados y falta de la inversión en Venezuela, ideas a las no hace tiempo había criticado pero nunca había dejado atrás.

Había muchas teorías que recorrían las redes sociales así como los pasillos de las convenciones y grupos de conversación en aplicaciones, pero casi todas apuntaban al mismo blanco. En algún momento cuando se hizo el testamento y la asignación de la banda presidencial, hubo una baja en los contratos que siempre le daban a uno de sus familiares, uno de esos contados empresarios socialistas de la cuna de libertadores, lo que vio mermado en algo más que en las mercancías que podía comprar. Otros apuntaban a ese horrible hecho en el cual la parte proletaria de su familia se había visto afectada directamente por la inseguridad, tema que era igual para todos los ciudadanos y el cual siempre negó que hubiera en Venezuela. Pero al no ser el verdadero sucesor del presidente, tal como hizo vender (irónicamente) a su base y tropa, no le quedaba de otra que ver la realidad del desastre.

Le dijo adiós a Marx, a Lenin, Mao pero no había dado la bienvenida a Milton Friedman, Hayek o Von Mises. Posiblemente seguía pensando que al apoyar una idea había cosas que podía dejar de lado, siempre y cuando nadie le pusiera peros a sus argumentos nuevos y pudiera recuperar su estilo de vida y recuperar su carrera política y convertirse en un político.

See Your Space Cowboy

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