La primera vez que leí a don Ray Bradbury, también conocido como el marciano original, en bachillerato y siendo honestos solo fue una pequeña parte de una de sus obras más reconocidas, las crónicas marcianas. Pero debo agradecerle a esa profesora (nuevamente) por todos esos aportes que hizo, ya que mi interés en la ciencia ficción sigue presente así como en las novelas que muestran un mundo totalmente opuesto a una utopía. Aunque volví a saber del marciano original gracias a un documental sobre el género de la ciencia ficción que dio hace ya años History Channel y la presente obra salió a relucir como una de las que se debía leer.

Considero que de las novelas en esa ambientación, la presente es la que más podría suceder; estamos hablando de la banalización de algo tan importante como la lectura y como los libros se convierten en el nuevo enemigo público de la sociedad. El mundo no debe ser apagado, sino artificialmente alegre, aunque se le nota lo retorcido, algo que ve de primera mano Guy Montang el desdichado protagonista de la obra.

El título le hace referencia a la temperatura a la que se quema el papel, uno de los nuevos oficios que han tomado el cuerpo de bomberos de unos Estados Unidos que si bien parecían distantes para el año de 1953, el año en que salió publicada esta obra, en el contexto actual (concretamente el político) es una realidad que podría suceder;  ese futuro distante en donde ocurren estos hechos, se siente que podría suceder. Creo que, al menos la versión que tengo, se ve como un libro que no será un reto, pero dado el estilo de la traducción, lo va a ser. En lo personal, a pesar de todo, es una obra realmente increíble y que merece la pena ser leída.

See Your Space Cowboy

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