Seguimos con el plato fuerte en el especial mutante. El equipo se enfrenta a algo que si bien es una constante en sus vidas, todo indica que se puede convertir en el punto de quiebre no sólo de la popularidad que estaba gozando el equipo, sino también uno de sus integrantes. Aunque lo interesante es que algunos integrantes secundarios, finalmente, resolvieron sus problemas personales aunque se nota que eso puede tener cabos sueltos.

Comenzaron los malos comentarios desde que el villano de los primeros números, ese joven deforme pero con un tremendo poder, se une a sus filas con un disfraz,  a costa de la vida de los integrantes del equipo rival, sumando la inestabilidad molecular de Venus, asunto en el cual tuvo que intervenir el mentor del verdadero primer equipo mutante hasta los medios de comunicación, quienes tienen el mismo nivel de integridad moral de los periodistas de la farándula. Así que vemos una crítica a una práctica en el periodismo que ya comienza a ser molesta y esta opinión aún sigue vigente, llevando al borde a las personas que acosan.

Y que forma de cerrar un ciclo para comenzar otro, uno que pone en contra las cuerdas a este equipo en una tendencia que si bien es normal en las casas de las ideas, un grupo con integrantes disfuncionales y con muchos problemas personales, puede cobrarse una vida. Eso sí, el ausente líder está por convertirse en una pesadilla para los que una vez llamó compañeros. Todo esto sirve para cerrar una etapa y para que comience otra, otra que espero que espero se encuentre a la altura de todo lo que ha mostrado hasta ahora.

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