Deben ser como las cuatro de la mañana, y solo una persona en este mundo me llama a estas horas. Me pregunto ¿De donde saco la paciencia que le tengo?

—Hola amigo, disculpa la hora—su línea para estos asuntos—necesito hablar con alguien.

Ahora aguanta un sollozo.

—No digas más, déjame dormir un rato más y—le respondo—y voy, estoy agotado.

Estuve trotando por unas horas, preparándome para la semana próxima que tengo una competición.

Mi nombre es Ronald Torres y la muchacha que me llamó es mi amiga Zara Quintana. Debo admitir que soy su pañuelo, para cuando un novio le hace algo malo; mi amiga tiene arraigada la idea de que puede cambiar a los rebeldes de los que se enamora.

Espero unos minutos, sale el sol, y desayuno. Para soportar lo que dirá sobre su actual novio. Siempre ha sido así, desde nuestros días de bachillerato. Siempre detrás de los jóvenes de pésima conducta. Supongo que por la emoción y por las demás cosas que le pueden ofrecer un rebelde.

Finalmente llego a su departamento, es mi vecina también, vuelto un desorden como si un tifón hubiese pasado por aquí.

—Buenos días amigo ¿Te puedo ofrecer algo?

—Ya que insistes, quiero jugo de naranjas.

Ha estado llorando, no lo ocultará usando el maquillaje  que las mujeres usan. Hemos pasado tantas veces por esto que ya no si sentir lástima o pagarle un psicólogo.

—Verás, salgo con el vocalista de la banda—comienza su relato— Silencio Oscuro, Jean Pierre Káiser.

Ahora es un rockero, años atrás fue un rapero. Mantengo mi atención en su relato.

—Lo conocí cuando le hacía la suplencia a una amiga, secretaría del psicólogo que lo trataba en su libertad condicional, le había roto la nariz y tres costillas a uno de esos molestos fotógrafos de la farándula.

¡Que joya se ha conseguido mi amiga! Ahora me va a relatar que, lo veo en su cara, si ya puedo adivinar que dirá…

—Sé que me dirás,  pero un día tendrás que conocerlo, es un muchacho sensible y artístico, aunque le gustan las emociones extremas.

Los de su calaña tienen fama de mujeriegos. Buenos, supongo que sabrá del asunto; los raperos también son así. Y de seguro se referirá con lo de artístico a los tatuajes que tiene y a las baladas escritas para vender más discos, por petición de la empresa discográfica.

—Debió haberse ido de gira, pero una noche salió y se fracturó una pierna mientras paseaba en su moto. Aunque un policía le impuso una multa por conducir en estado de ebriedad.

¿Te parece poco eso? Mi amiga sigue siendo una ingenua.

Esos dementes logran reformarse a medias, luego de divorcios, discos fracasados, giras en bares y desplazamiento de su género musical por otro más comercial.

Mi amiga finalmente soltó lo que le estaba molestando. Y de seguro, y espero sea algo grave.

—Me llamó ayer y me dijo que todo lo que salió en prensa y televisión fue cierto. Estaba con otra chica en un bar, mientras sus compañeros de banda lo desafiaron a unas carreras con sus motos.

Dios los cría y ellos se juntan. Se vuelve a poner a llorar.

Detesto verla así. Y en días pasados eso me motivaba para darles unos golpes a sus novios, en ocasiones yo también salía golpeado, pero raras fueron cuando hablaba con esos muchachos tranquilamente.

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