Patada al corazón 8


Verónica se encontraba muy lejos de Valle Arriba. Se encontraba en el terminal de pasajeros e una ciudad a cinco horas de su hogar, y de alguien a quien estaba algo más que interesada en una amistad.

Estaba hecha un verdadero desastre. No soportó estar con la banda, su paciencia había llegado a un límite. Su jefe la colocó en una banda  inmanejable, creía que su empleo estaba en riesgo.

Tenía algo de dinero para el viaje de regreso, debía afrontar las consecuencias de sus actos.

Quiso llamar a esa persona, pero ninguna cabina telefónica estaba en buen estado y los establecimientos que prestan el mismo servicio estaban cerrados también.

—Lo  mejor será regresar a casa, aguantar el regaño y buscarlo—dijo para si misma, tratando de darse ánimos.

Con tales palabras comenzó el viaje de regreso de Verónica. Irónicamente tomó el último bus a Valle Arriba.

Fue en ese viaje que meditó las cosas,  sus razones por las cuales había hecho lo que hizo. Los reporteros de farándula estarían sobre ella por un buen tiempo.

Fue un momento de debilidad en la hora indicada. Desde hacía tiempo batallaba contra su subconsciente, contra la atracción que sentía hacia  Jean Pierre, ese inseguro rebelde que la sacaba de sus cabales.

Después de ese hecho que quiere olvidar, de esa  apuñalada ala amistad con Zara, los recuerdos que tenía con Ronald, ese muchacho que hacía un contraste en su mente.  Le recordaba los domingos tranquilos, le ofrecía calma cuando su vida era un desastre.

El apartamento que tanto le costó comprar ya no iba ser el mismo.

—Los cambios viene para mejor—dijo para si misma.

A las pocas horas Verónica estaba en su lugar de trabajo, en la oficina de su jefe.

—Debería hacer algo. Pero entre salir de ese desastre de banda que pudo generarnos buenos ingresos y la cantidad de bandas nuevas  que han firmado con nosotros.

—Entonces ¿Como quedamos?

—En un “no lo vuelvas a hacer” y regresa a tu trabajo antes de que me arrepienta. Estarás con la banda de rock alternativo “Julián Isla”

—Muchas gracias Jefe.

Al salir de la oficina de su jefe, no contuvo su alegría y celebró el hecho de mantenerse como empleada en aquella empresa.

—Solo me falta una cosa—dijo para si misma— y es verlo. Espero que no tenga nada que hacer hoy.

Ala hora del mediodía Verónica citó a Ronald en un pequeño restaurante en el oeste de la ciudad.

—¿Llegué tarde?—pregunta Ronald luego de saludarla, mientras toma asiento. No puede ocultar la emoción de verla.

—A pesar de que viniste en transporte publico—le responde—no. Tengo mucho que contarte.

En donde fracasó un rebelde tuvo éxito un muchacho tranquilo. Pero no era el final de esto.

—¿Qué sabes de Zara?

—Sé que terminó con… bueno, él. De resto no se más. Eso que le he llamado a la casa de su madre, ni ella sabe donde está. Desaparecer es su forma de afrontar las rupturas. Dale unos meses y estará con nosotros.

Luego los muchachos decidieron llevar su amistad a otro nivel.

Ese día comenzó su romance.

Uno bien llevado y feliz.

9º Bloque de texto

No recuerdo exactamente el día, pero sé que fue después del rompimiento de Zara con Armando.  Se veía venir tal final, unido al hecho de que el muchacho fue expulsado del instituto, por mala conducta.

Pero recuerdo que coincidimos nuevamente en el parque donde jugábamos de pequeños.

Me siento ene l columpio al lado del que estaba sentada, había estado llorando.

—No me duele que lo hayan expulsado—me dijo— a mitad de año escolar.

—Entonces ¿Por qué llorabas?

De nuevo un silencio.

—lloro porque me engañó. No una, ni dos veces, fueron tres. Con chicas de otros institutos.   Como pude ser tan tonta.

—Pero ¿Qué le viste a semejante patán?

—Él es frío con todo el mundo. Pero no conmigo. Era sensible y tierno cuando estábamos juntos. Pensé que podía cambiarlo.

Zara después de muchos tropiezos se percató que no podía convertir a un rebelde. Fueron varias experiencias similares que la llevó a superar esa mentalidad.

Ahora pasa unos meses en España con su padre. Finalmente supimos de ella.

Paul, Freddy,  su hermano Franklin, Verónica y yo estábamos celebrando muchas cosas hoy.  Los primeros mencionados se juntaron para crear una banda de rock instrumental, Verónica y yo tenemos nuestro primer aniversario,  como novios. Todos juntos en el apartamento de mi novia.

—Es bueno volverte a ver Franklin. Por cierto ¿Como se llamará la banda?

—Lo mismo digo Ronald.  Hasta el momento tenemos como nombre Enlace Triple. Como los de química orgánica.

Aunque se llevan mejor con Jean Pierre, decidieron no reunirse con él con el nuevo proyecto de relanzar su viaja banda. Jean Pierre ahora con nuevos músicos le da vida a Silencio Oscuro.

—No es nada personal, solo queremos hacer algo diferente—dijo Paul—y enmendar las cosas con nuestro primer sello disquero.

Aunque no puedo negar que he pasado varias veces por casa de Zara, ya que la extraño bastante como amiga, es una persona que aprendió de sus errores.

 

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