Cuando estas líneas vean luz, seguramente será noticia vieja la cancelación de una de las tantas “convenciones” capitalinas y la repercusión que tuvo la noticia será agua pasada; pero quiero comentar algunas cosas. Si, ciertamente la situación está grave y al punto que la capital ya padece de la misma situación del interior del país, no me quiero imaginar que tan complicado será el asunto de buscar patrocinio o de sortear a la cada vez más grande Administración Pública.

Planificar a largo plazo es algo reservado a pocos y estos mercaderes no entran en el grupo, explicar la debacle económica es predicar en el desierto. Dicen que todo tiene un final y creo que esta gente sabe muy bien eso, pero parece que hay una diferencia muy significativa que hay un final y entender que debe llegar. Aunque creo que me ando pasando de optimista con esta gente, los asistentes, para ellos el optimismo de cartón es lo único que necesitan en esta vida así como una reiteración más de que el trabajo en equipo, la amistad y otras cochinadas en sus series animadas que provienen del país del sushi, pero no todo la culpa es de ellos, también creo que debemos mirar a los que hacen estos mercadillos; han estado vendiendo la idea que todo estaba de maravillas desde que el rey avalancha murió todo gracias a la siempre confiable inquisición.

Si, la inquisición ha hecho de las suyas ya que como mientras le paguen para decir que esa “convención” fue un éxito; es que si bien hay que tener una fuente de ingresos decente y que para poner letras en las páginas se necesita algo de motivación. Una motivación que va más allá de una entrada preferencial, unas tazas personalizadas o espacios en el cronograma de actividades de la convención,  fueron los responsables de que se apretase el acelerador durante la caída. No tengo nada en contra del hecho que se lucren, pero creo que debieron estudiar un poco el mercado así como el entorno en el que se estaban metiendo.

See Your Space Cowboy

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