Uno de mis guionistas favoritos, Paul Jenkins, en su estancia en la casa de las ideas escribió historias de varios residentes de ese universo. Pero nadie se puede resistir la oportunidad que te dan de no sólo trabajar con un Kubert (Andy si mal no recuerdo) sino en el mutante canadiense llamado Logan.

Personaje que se había explorado muchas facetas así como ciertos episodios en su vida, pero nunca hasta ese momento en que apareció esta mini serie (allá en 2001) de seis entregas donde finalmente vemos quien era Logan así como su verdadero pasado. Ya que desde su primera aparición en un número del coloso esmeralda e incluso con otras obras que abordaban al personaje con mayor profundidad, realmente se sabía poco de Logan y de su particular

Hijo de una familia acomodada de Canadá, nuestro mutante comenzó siendo un chiquillo muy enfermizo, con un parecido enorme con el capataz de la enorme casa donde vivió y sus únicos compañeros son el rudo hijo del capataz y una niña pelirroja llamada Rose (quien sirve de narrador de la obra y usando el clásico recurso de los diarios); eso sí, el odio a los mutantes en el universo de la casas de las ideas comenzó desde temprano, al parecer.

Después de una serie de malas acciones, vemos como Logan se convirtió en el áspero personaje que es y cómo comenzó la rivalidad entre él y su Némesis (también su gusto por las pelirrojas) así como ciertos detalles de su mutación genética. El dolor que le trajo desde temprana edad esos genes y esas garras que comenzaron siendo de hueso. Lo más interesante de todo es que, si bien el guionista deja entre la duda muchos detalles sobre algunos personajes, sirve para ilustrar como  iban a ser las relaciones de Logan con personajes parecidos a los personajes con quienes tendría relaciones igual de tormentosas en su futuro.

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