De nuevo estoy reseñando una obra de Sir Arthur Conan Doyle y su creación más reconocida, el detective privado Sherlock Holmes, esta vez con un relato que conformó parte de los cincuenta y seis que aparecieron en el libro llamado Las Aventuras de Sherlock Holmes; siendo uno de los cuentos que (al parecer) disfrutó mucho el autor en realizar. Ciertamente tiene sus fallas a nivel cronológico, supondré que el autor hizo a toda la velocidad la obra aquí reseñada. Pero bueno, eso no le quita mérito alguno, ya que si bien es el típico caso extravagante  al punto de que no debe recurrir solo a la ayuda de su fiel amigo, el doctor Watson, sino que un viejo conocido suyo de Scotland Yard y un banquero para darle captura a un criminal que se ha creado una Liga de Pelirrojos y ha puesto a un hombre a hacer un trabajo rutinario, mientras el criminal usa el sótano del humilde local del pelirrojo, para llevar a cabo sus fechorías.

Es, al menos personalmente, uno de esos relatos breves del personaje que considero que hubiese funcionado mejor si no hubiese sido concebido como un relato breve, si no siendo un caso que abarcase un buen número de hojas como las otras historias del personaje; pero es un cuento bastante entretenido.

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