La quinta entrega de la obra, estamos ya a casi nada de la recta final de la serie y se nota aquí, el drama lo sentí más presente en comparación con entregas pasadas. Quizás la señal de eso venía por el hecho de que comenzamos con comedia en esta entrega, cosa que debería ponerte en alerta para lo que queda de obra.

Posiblemente una de las entregas en la que se hace evidente de lo que es capaz de hacer el instructor de tenis por la atención de la querida (y temperamental) administradora de la casa que le da título a esta obra; a riesgo de equivocarme, el personaje que se comporta como un Don Juan parece ser del agrado de la autora y que ese cariño comenzó aquí. Al menos eso creo, ya que parecer ser un tipo de personaje que si bien encaja perfectamente en este tipo de obras, tiene cierta constancia en otras de la autora, en ocasiones en géneros que poco o nada tienen que ver con la comedia romántica de situaciones.

Pero también vimos el mal rato que pasó el esposo de una de las inquilinas de la casa, personaje que fue mencionado pero fue hasta aquí que que se llegó a ver finalmente, así como su relación con su esposa e hijo. Aunque, la relación con la pareja protagonista, como es siempre constante en las obras de este género sin importar su nacionalidad, tuvo que afrontar algo más que los malos entendidos, unas piernas rotas y el hecho que Kyoko aún recuerda su difunto marido, aunque el tema de volver a contraer matrimonio es uno de esos temas que le va a dar dolores de cabeza, tanto a ella como a su madre.

Y para ir cerrando la reseña, debo decir que esa mezcla entre drama y comedia pues sirve para ver los colores de los personajes, más considerando que ahora nuestro querido amigo posiblemente se vaya a tardar más de lo esperado para concluir su carrera universitaria (una de esas tramas secundarias de la serie a la que extrañamente si le han sacado jugo), quizás siendo esto una posibilidad de un conflicto secundario que puede causar muchos estragos, tanto a nivel de comedia como en el drama.

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