La Balada de la curva 4


Héctor llegó a su hogar, siendo recibido por el televisor a todo volumen y su padre, observando el aparato casi sin atender los sucesos sobre las cosas que estaban sucediendo a su alrededor.

— ¿Puedes creer que tuve una visita hoy de alguien a quien admiras mucho?

—Respeto mucha gente, campeón. Vas a tener que ser más concreto y creo que la lista de las personas que odio tiene el mismo tamaño.

—Roberto Fangio, anciano. Hoy lo conocí y me dejó esta tarjeta.

Luego de intercambiar unas risas y las respectivas “palmadas” en los hombros, decidieron retomar las palabras. El televisor, el otro integrante de la familia, fue obligado a apagarse, debía mantener la compostura.

—Dime una cosa campeón ¿Vas a aprovechar la oportunidad? No todos los días aparece una así.

—Eso no se pregunta, de todas formas comenzaba a sentirme aburrido de mi fiel y confiable empleo. Claro, nuestra señora quincena comenzaba a sentirla un poco…limitada.

—Y tu pensión como veterano tampoco nos sirve de mucho en estos días.

— ¿Puedo pedirte un consejo?

—Solo si traes unas cervezas.

—Aquí tienes, anciano—, comentó el piloto luego de acercase a buscar dos botellas.

—A pesar de que siento que estas corriendo siempre de algo, hijo mío, espero que con esta oportunidad dejes de correr así como de mirar nerviosamente sobre tu hombro o por el retrovisor.

Desde que regresó de aquel conflicto, Héctor siempre estaba corriendo de algo, siempre sentía que estaba siendo acechado. Lo peor del asunto era que no importaba que tanto se elevase o cuantas veces pusiera al límite los motores de los aviones que piloteó en aquellos días o ya de regreso al mundo civil, la velocidad era su marca y lo que creía que podría mantenerlo alejado de esa sombra.

Aquello era algo que no podía ocultar, incluso hasta su padre sabía de aquel padecimiento. Ambos lo manejaban como una de las tantas manifestaciones de lo que llamaba finamente como Stress post traumático; una de las cicatrices de los soldados que no se ven a simple vista, pero que se encuentran tan presentes como las que están visibles.

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