Hace tiempo hemos visto que, como cosa rara, nuevamente el profeta abanderado del socialismo deja un problema mayor al que quería solucionar.  Más bien, creo que la llegada de la “segunda independencia” de la cuna de libertadores y la del sucesor bigotón nos sale reflexionar un poco como sociedad. De hecho yo, quizás sea la juventud la que está hablando, creo que lo mejor es que dejemos de seguir creyendo que las ideas socialistas y socialdemócratas con un gobierno que cada vez oprime más a la sociedad.

Si queremos que este problema no se repita lo mejor es que tengamos claras algunas cosas, unas que han hecho que desde nuestros vecinos en la región y lugares tan remotos en el continente asiático han disfrutado de una buena economía. Y debo comenzar por nuestro querido amigo llamado el Gobierno, si ese engendro que se pinta como un noble arbitro en los problemas de la sociedad y que no tiene sus propios intereses.

El mejor ejemplo de eso ha sido el gobierno revolucionario de Venezuela, la máxima representación de todos los beneficios que han obtenido así como los casos de corrupción en las que están envueltos buena parte de sus funcionarios. Ciertamente buena parte de la cúpula de la nomenclatura se beneficia de esto, sino ¿Qué me dicen de esos conductores de la versión juvenil de La Hojilla? Por mucho que ahora se llamen a sí mismos como críticos al proceso, apuesto a las de perder que  tienen muchas más entradas de dinero que cualquier obrero a quienes dicen proteger.

Ya es tiempo que dejemos de lado la idea que el gobierno debe ser ese ente que, por derecho de haber nacido en una determinada zona, tiene derecho a una serie determinada de servicios, esos servicios no son gratis y de calidad como siempre van a alegar los defensores. Ya que ese dinero sale de los bolsillos de cada ciudadano y ¿Saben que es lo peor de ese asunto? Que en mucho de los casos, esos servicios no son de calidad y no son precisamente gratuitos; en muchos casos, esos servicios que pagan unos, sirven para engordar a algún burócrata haciendo un trabajo paupérrimo y que se convierten en una pesada carga para un sector de la población. Aparte de eso, servicios que dejan mucho que desear y que lo mejor sería que esos servicios sean prestados por otras personas, para buscar algo que realmente cumpla con lo que estamos buscando.

Esperamos mucho del sector privado, pero estamos acostumbrados a que ese sector público haga la cantidad de desastres que normalmente hace y no lo tomamos mal; es tiempo de cambiar la regla con la que medimos esos estándares. Si, el sector privado puede llegar a nuevos estándares, pero sería bueno (para variar) que el gobierno se deje de tonterías en buscar ciudadanos que puedan mantenerse por sí mismos y que deje de lado la multiplicación de los pobres,  para buscar cómo mantenerse.

Es tiempo, también, de buscar la forma de que el próximo gobierno se mantenga lejos de nuestros bolsillos, que nosotros somos los soberanos queremos saber que leyes están redactando, que tenemos derecho en decir “no queremos esa ley” así como derechos tan básicos como la vida y la propiedad son inviolables; un gobierno debe limitarse a dos funciones, la seguridad y la justicia, pero con un marco legal que la minoría más débil, esa llamada el individuo, tenga como defenderse de los abusos de algún burócrata.

Fue ese contexto, lo que ayudó a países en salir del abismo en donde han estado metidos por buen tiempo o en el mejor de los casos, es un contexto que los ha mantenido en los altos niveles de desarrollo económico.  Pero eso es apenas una pequeña parte del asunto, ya que para eso es necesario un buen número de ciudadanos que comprendan no solo sus derechos, sino también los deberes que tienen ante la sociedad. En términos sencillos, tus derechos terminan donde comienzan los de tu vecino.  La única forma de saber que estamos listos para vivir en libertad es irla degustando poco a poco; creo que también es tiempo de comprender que ya está bueno de darle apoyo a cuanto profeta del caos, encantadores de serpientes también conocidos como Populistas que han estado dañando a la sociedad. Si están harto de que consideren a la región como el patio de atrás de otro país, pues deben dejar de lado creer en cuentos chinos y revolucionarios gritones ¿No es difícil?

Con un gobierno limitado a cosas puntuales y cuyo norte sea mantener las reglas del juego claras, con unos ciudadanos dispuestos a arriesgarse a emprender a hacer negocios que no solo repercutirán en beneficios económicos para ese grupo, sino también para el resto de la sociedad. Con una economía sin aranceles, con impuestos bajos  y sin dinosaurios que estén buscando que promulguen leyes para protegerlos, ya que le tienen miedo a la competencia.

No dudo que superar estos problemas va a ser algo complicado, pero no es algo imposible señores. Ya hemos visto las consecuencias que trae una de las peores tradiciones en la cultura venezolana, esa detestable idea que se necesita un líder para enmendar cuanto problema hay en la sociedad. Por muchos que unos hablen de orden, no es más que cantos de sirena, debemos comprender que para que esto sea una nación de verdad, se necesitan ideas y ciudadanos. Debemos dejar de lado eso que se use el término pueblo, ya que ese es el combustible de los charlatanes que dicen que solucionaran todo y a la final empeoran la situación.

Necesitamos más ciudadanos y menos gobierno, más iniciativa y menos imposición. Así de simple, aunque debo admitir que si bien es algo simple, es una noción que es un tanto extraña, pero no por ellos una de las ideas que quiero no solo venderles a ustedes, sino que analicen. Nos estamos quedando atrás en todo lo que es el desarrollo de las ideas y su fuerte influencia en la sociedad y en la economía, son casi veinte años de atraso que debemos sortear y que los primeros años no van a ser cosa sencilla. No necesitamos más de cuentos de caminos y de castigar a esa gente que anda buscando la forma de seguir adelante sin necesidad de violentar a su vecino.

 

See Your Space Cowboy

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